1) Corporativización militar:
creación y fusión de EPEM adscritas a instituciones militares, específicamente, a la Sedena. A estas empresas las denominamos “empresas militares".
Mientras a Verónica nunca se le hubiera permitido —ni hubiera deseado— construir un hotel que daña ecosistemas únicos y vestigios arqueológicos, a la empresa militar le facilitaron permisos y recursos públicos para hacerlo; en una zona sin agua, perfora pozos y usa pipas —incluso del Ejército Mexicano— para llenar sus dos albercas; para su vigilancia, se le construyó un destacamento de la Guardia Nacional (GN); cuenta con vehículos de pasajeros que van de la estación del llamado “Tren Maya” (también de empresas militares y en la Reserva) a sus instalaciones o a la zona arqueológica, lo que evita que visiten las localidades; y se promociona desde espacios de comunicación pública como la conferencia mañanera. Aunque los hoteles militares, y sus otros negocios, se anuncian como promotores del turismo comunitario, ninguna de estas ventajas le es dada a las y los prestadores de servicios locales, algunos de quienes incluso se plantean cerrar.
En el contexto de ciertos megaproyectos denominados por el gobierno federal como “prioritarios" o “estratégicos”, en México ocurre un proceso que desde Cohesión Comunitaria e Innovación Social A.C (CCIS) hemos denominado corporativización, integración e irrupción militar, bajo el cual las instituciones militares se constituyen en agentes económicos, a través de de Empresas de Participación Estatal Mayoritaria (EPEM), y actúan en diversos sectores económicos, como el aeroportuario, el aeronáutico, el ferroviario, el cultural, el turístico y el de hidrocarburos.
A partir de un análisis basado en evidencia, argumentamos que, pese a los daños ya documentados en ciertos territorios, dicho proceso continúa y se expande de la Península de Yucatán al centro y norte del país, e incluso hacia Centroamérica; que autoridades, empresas, instituciones financieras, organismos internacionales y universidades posibilitan que esto ocurra con ventajas y privilegios para las empresas militares; y que lejos de ser un motor para el crecimiento, desarrollo y competitividad, como se planteó oficialmente, afectan las economías regionales, locales y comunitarias, así como los costos y condiciones de vida, y propician territorios caracterizados por las violencias, las explotaciones y el debilitamiento de la cohesión comunitaria. Por ello, el objetivo de esta iniciativa es detener dicho proceso y revertirlo.
creación y fusión de EPEM adscritas a instituciones militares, específicamente, a la Sedena. A estas empresas las denominamos “empresas militares".
enlazamiento de los eslabones de la cadena de valor y suministro de distintos sectores económicos para aumentar la cuota de las empresas militares en el mercado, así como la concentración y dependencia del mismo.
presencia, ocupación, actuación y permanencia de militares en los territorios. Ello es distinto y va más allá de la militarización y el militarismo que ocurre en el resto del país y en un contexto distinto al de los megaproyectos.
Estos tres fenómenos son diferentes entre sí pero, en el caso de las empresas militares en México, confluyen en un solo proceso de forma interrelacionada e independiente.
VER PRIMERA ETAPALa corporativización, integración e irrupción militar comenzó en la administración y por instrucción del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), cuando ordenó a ingenieros militares la construcción de megaproyectos, como el llamado “Tren Maya” o el aeropuerto Felipe Ángeles, y creó las EPEM adscritas a la Sedena. Este proceso se ha prolongado y profundizado con la actual presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, quien encargó a las fuerzas castrenses la construcción del Tren de Carga del Tren Maya y nuevos proyectos ferroviarios. El proceso de corporativización, integración e irrupción militar, no sólo continúa sino que se expande en términos empresariales, geográficos, sectoriales y comerciales.
Hasta 2018 no había EPEM adscritas a la Sedena. Con López Obrador se conformaron 7 empresas militares y algunas se fusionaron; si bien en la administración de Sheinbaum Pardo no se crearon más, tampoco se disolvió o liquidó alguna. La primera empresa militar fue Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles S.A. de C.V. (AIFA S.A. de C.V.), creada en diciembre de 2020I para construir y administrar, en la Base Área Militar No.1 de Santa Lucía, Edomex, el aeropuerto del mismo nombre (AIFA). Con la presunta intención de evitar la privatización de los proyectos, de financiar las pensiones y jubilaciones castrenses, y de garantizar la seguridad en la región, ese mismo mes y año, López Obrador anuncióII que pensaba entregar el manejo de la administración y operación del llamado "Tren Maya" ––en los tramos de Tulum a Palenque––, del AIFA y de los aeropuertos de Palenque, Chetumal y Tulum, a una empresa dependiente de las Fuerzas Armadas (FFAA).
En abril de 2021, López Obrador y el H. Consejo de Administración de AIFA S.A. de C.V firmaron un acta para que, una vez constituidas las cinco empresas, se fusionarán en una solaIII. En abril de 2022 se constituyeron cinco empresas militares más: Grupo Aeroportuario, Ferroviario y de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca-Maya-Mexica S.A. de C.V., Gafsacomm S.A. de C.V.)IV ––cuya denominación inicial no incluía los servicios conexos, que se agregaron en 2023, y que en 2025 cambió de nombre comercial a Grupo Mundo Maya (GMM)V–– Aeropuerto Internacional Palenque, Señor Pakal, S.A. de C.V. (Palenque S.A. de C.V.),VI Aeropuerto Internacional Chetumal, Cuna del Mestizaje, S.A. de C.V. (Chetumal S.A. de C.V.)VII Aeropuerto Internacionali Tulum, Zamá, S.A. de C.V. (Tulum S.A. de C.V.)VIII y Tren Maya, S.A. de C.V. (Tren Maya S.A. de C.V.),IX anunciado desde 2018 y hasta entonces a cargo del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur). En mayo de 2023 se constituyó la empresa militar Aerolínea del Estado Mexicano S.A. de C.V. (AEM S.A. de C.V.)X, la cual opera la aerolínea Mexicana de Aviación.
Tres meses después, en agosto de 2023, se publicaron las bases para desincorporar y luego fusionar varias de las EPEM. Esta decisión se tomó para, según lo dicho por la Sedena, mejorar la capacidad de mando y decisión, disminuir gastos e incrementar la eficiencia productivaXI. Sin embargo, en lugar de que Gafsacomm S.A. de C.V. quedara con el control de las empresas que administran, explotan y/o construyen los Aeropuertos Internacionales "Felipe Ángeles", "Palenque", "Chetumal", "Tulum" y el "Tren Maya", como se preveía desde su propia constituciónXI, la Sedena determinó que "a fin de agilizar la operación del AIFA y las gestiones administrativas para la constitución del Tren Maya", AIFA S.A de C.V y Tren Maya S.A. de C.V. actuarían de forma independiente al Grupo y conservaría su personalidad jurídica y patrimonio propioXII. Aunque inicialmente se contemplaba a AEM S.A. de C.V. como una de las empresas militares fusionadas, en noviembre de 2024, la Sedena comunicó que se mantendría también como una empresa militar aparte. Actualmente, en agosto de 2026, existen cuatro empresas militares adscritas a la Sedena: AIFA S.A. de C.V., Gafsacomm S.A. de C.V., Tren Maya S.A. de C.V. y AEM S.A. de C.V.
Los megaproyectos en los que están implicadas las empresas militares abarcan, hasta agosto de 2026, al menos 82 municipios y 24 entidades. Gafsacomm S.A de C.V (o GMM) tiene a su cargo la operación de 12 aeropuertos, cuatro parques, cinco estaciones de servicio, y 13 estaciones de combustibles, ubicados a lo largo de todo el paísXIII. La empresa AIFA S.A de C.V, por su parte, sólo opera, en el Edomex, el aeropuerto de su mismo nombre; mientras que AEM S.A. de C.V. se centra en el servicio público de transporte aéreo de pasajeros, carga y correo. Tren Maya S.A de C.V. está a cargo de la operación, administración y mantenimiento de los siete tramos del llamado “Tren Maya” de pasajeros, con 34 estaciones o paraderos, además de talleres y bases de mantenimiento, cocheras y corporativos regionales en varios estados y municipios del sur del país. En cuanto al llamado Tren de Carga del Tren Maya, por lo que se sabe hasta ahora sus obras abarcan nueve municipios y cuatro estados, pero aún no hay información oficial sobre si compartirá vías con el tren de pasajeros o si hará más obras en otros municipios.
Hasta ahora, la Península de Yucatán es la región con más megaproyectos a cargo de las empresas militares pero la mandataria federal también anuncióXIV la creación de cuatro nuevos proyectos ferroviarios de pasajeros a lo largo del país: CDMX-AIFA, AIFA-PachucaXV, CDMX-QuerétaroXVI, Querétaro-IrapuatoXVI y Saltillo-Nuevo LaredoXVII, para los cuales la Sedena realiza la ingeniería básica a través del Agrupamiento de Ingenieros Felipe Ángeles, aunque la presidenta ya dijo que Gafsacomm S.A. de C.V. o Tren Maya S.A. de C.V. los operará. Para estos proyectos se contemplan estaciones, paraderos, complejos de eléctricos, base de mantenimiento, taller y cochera, los cuales abarcan en conjunto entidades del centro y norte del país.
El proceso de corporativización, integración e irrupción militar podría expandirse también hacia Centroamérica con la intención anunciada, en el contexto de un acuerdo trinacional entre México, Belice y GuatemalaXVIII, de ampliar el llamado "Tren Maya" hacia esos países. Además, el componente de carga de este proyecto ferroviario se conecta con el Corredor Interocéanico del Istmo de Tehuantepec —operado por un organismo público descentralizado de la Secretaría de Marina (Semar)—, el cual llega hasta la frontera del sur del país y también podría expandirse transfronterizamente.
Las empresas militares administran, manejan, operan y prestan servicios aeroportuarios, aeronáuticos, ferroviarios, turísticos y culturales de forma directa o por conducto de terceros, y brindan servicios auxiliares, complementarios, conexos, comerciales y de abastecimiento de combustibles. Además de esos sectores expresamente reconocidos en los documentos de creación de las empresas militares, las solicitudes de autorización o permisos que han presentado y la observación directa en los territorios ofrecen indicios para advertir que realizan actividades que pueden estar relacionadas con otros sectores económicos en los que se desempeñan o en las que están interesadas comercialmente. Entre estas actividades está la extracción de material pétreo, los centros de datos, la generación de energía eléctrica (con paneles solares), así como la protección y conservación de monumentos arqueológicos, artísticos o históricos, los ecosistemas, su biodiversidad, bienes y servicios ambientales de las áreas naturales protegidas, incluidas reservas de la biósfera, parques nacionales, áreas de protección de flora y fauna, y áreas destinadas voluntariamente a la conservación.
Asimismo, las solicitudes de registro de marca que han presentado las empresas militares permiten identificar su interés de comercializar bienes y servicios en materia de publicidad, comercialización y gestión y administración de empresas, restaurantes, alimentos y bebidas y hospedaje, transporte de personas y mercancías, almacenamiento y embalaje, organización de viajes, educación, formación entretenimiento, actividades deportivas y culturales. A este tipo de bienes y servicios corresponden 3 de cada 4 solicitudes de marca de las empresas militares.
Las empresas militares también tienen solicitudes de registro de marca para combustibles, lubricantes, aceites y ceras; de seguros, servicios financieros y monetarios y negocios inmobiliarios; de servicios legales y de seguridad, de construcción, reparación e instalación, de procesamiento y transformación de materiales, de investigación científica y tecnológica, desarrollo de hardware y software y equipo tecnológico y científico, servicios médicos, veterinarios y tratamientos de higiene y belleza y de agricultura, horticultura y silvicultura y hasta para productos varios, desde papel y cartón, metales preciosos y aleaciones, joyería y piedras preciosas, hasta artículos de cuero, prendas de vestir y accesorios, juegos y juguetes, utensilios y recipientes y tejidos, encajes, bordados, muebles, café, té y cacao, cervezas y otras bebidas alcohólicas y no alcohólicas.
En total, las empresas militares han solicitado, de mayo de 2019 a agosto de 2026, al menos 342 registros de marca, de las cuales 67% las presentó Gafsacomm S.A de C.V, 17% Tren Maya S.A de C.V y 16% AIFA S.A de C.V. La empresa AEM S.A. de C.V. no tiene solicitudes de registro de marca. El mayor número de solicitudes de registro de marca se hizo en 2023 y 2025, con 124 y 81, respectivamente. En cuanto a la diversidad de clases de los bienes y servicios para los que han solicitado marcas, la mayor diversificación la tiene AIFA S.A. de C.V. con 18 tipos de bienes y servicios, seguida de Tren Maya S.A. de C.V. con 15 clases y Gafsacomm S.A. de C.V. con 9 clases.
Confusiones
Aunque jurídicamente es posible diferenciar entre las cuatro empresas militares existentes, en la práctica la distinción es difusa. Por ejemplo, Tren Maya y Aerolínea del Estado Mexicano aparecen en el Manual de Organización General de GafsacommXIX como empresas y también como unidades de negocio bajo su control, pese a que realmente son empresas y megaproyectos distintos al Grupo. Y aunque los siete hoteles militares aparecen como unidades de negocio de Gafsacomm S.A de C.V (o GMM), Tren Maya S.A. de C.V. también tiene solicitudes de registro de marca para hoteles. Ambas empresas, por ejemplo, presentaron solicitudes de registro para un hotel en Santa Elena, Yucatán. A esto se le suma la confusión entre las empresas militares y las instituciones militares, especialmente con el Agrupamiento de Ingenieros Felipe Ángeles, el cual construye los megaproyectos y luego los entrega a las empresas militares. La confusión también es entre elementos del Ejército Mexicano y la GN, ya que ambos realizan labores de construcción, supervisión, vigilancia, funcionamiento, servicio a clientes y operación de los negocios de las empresas militares.
La confusión llega hasta la propia Sheinbaum Pardo, quien en 2025 declaró: "tenemos también un gran orgullo en la Defensa, que son los ingenieros militares, que son quienes van a desarrollar esta obra del Tren México-Pachuca y el Tren México-Querétaro, y nos van a seguir ayudando en todos los tramos, además de que ellos van a operar el tren con la empresa de la Secretaría de la Defensa, que ya opera el Tren Maya, que ya tiene los hoteles del Tren Maya y que también va a operar este tramo México-Pachuca.”XX. En esta declaración, la Comandanta Suprema confunde a las y los ingenieros militares con las empresas militares y a éstas las confunde entre sí, como a Tren Maya S.A. de C.V. con Gafsacomm S.A. de C.V.
El desdibujamiento entre los límites de instituciones militares y empresas militares es usado por las distintas empresas militares adscritas a la Sedena para deslindarse o delegar sus responsabilidades y para disuadir o amedrentar a quienes las cuestionen. En una visita en agosto de 2026 al Parque del Jaguar se pidió informes en la taquilla sobre el pago obligatorio de un boleto de $20 MXN para tomar un transporte "público" eléctrico para moverse al interior. La servidora pública, identificada con un gafete de GMM, dijo que llamaría a la GN. Al contestar que no queríamos informes de dicha fuerza armada sino de la empresa militar, la trabajadora reviró que GMM, Sedena y la GN eran lo mismo. Además, para ingresar a las playas públicas de Tulum, personal del Parque del Jaguar, también con gafetes de GMM pidió cumplir un requisito de tener una reservación en un club de playa; la persona de la empresa militar indicó que se podía pedir autorización a la GN pero al hacerlo, un mando dijo que era una zona federal, que se debía tener tarjetón porque es un área natural protegida o pedir permiso en la propia entrada del Parque.
Si en este entramado no es posible saber quién es quién, qué hace, cómo, cuándo y dónde lo hace, por qué y para qué lo hace y por instrucciones de quién, tampoco es posible entender los deberes y obligaciones de cada empresa, de la Sedena y del Estado mexicano ante eventuales agravios cometidos por estos actores.
El proceso de corporativización, integración e irrupción militar, así como su expansión y continuidad, no es colateral, fortuito, espontáneo o improvisado; es por diseño. Tiene como antecedentes los acuerdos entre altos mandos civiles y castrenses ––en activo y en retiro––, y la Comandancia Suprema de las Fuerzas Armadas, y ocurre por un conjunto de condiciones de posibilidad relacionadas con distintas ventajas dadas a las empresas adscritas a la Sedena. Todo ello, afirmamos, configura un privilegio militar. Sin esas ventajas, las empresas militares no podrían sostenerse como agentes económicos.
Dichas ventajas involucran a los tres Poderes de la Unión en el orden federal y local, así como organismos autónomos, desconcentrados y descentralizados. También son producto de actividades de las propias empresas militares, de empresas públicas del Estado y de empresas privadas, nacionales y extranjeras, de operaciones e intermediaciones de instituciones financieras, internacionales y nacionales, y de cooperaciones técnicas y colaboraciones de organismos internacionales y de universidades, entre otros.
Estas ventajas se dan en las distintas etapas del ciclo de vida de las empresas militares y de sus negocios, desde la constitución o asignación, la promoción y el fomento, hasta el financiamiento y la desincorporación o el desmantelamiento, la planeación, la construcción, la operación y la administración. Se trata de acciones y omisiones que no son dadas —o al menos no en la misma proporción o de esa forma específica o diferenciada— a otros agentes económicos, incluidas las y los prestadores de servicios locales que participan en los sectores de interés de las empresas militares. A continuación se presentan, de manera ilustrativa mas no limitativa, 10 tipos de ventajas y algunos ejemplos que muestran que éstas no son casos aislados ni excepciones.
Exhibición y presentación de las unidades de negocio de las empresas militares a través de distintos canales gubernamentales, en los mejores espacios, tiempos y con el reconocimiento que otros agentes económicos, incluyendo los locales o comunitarios, no tienen.
Ver másLas empresas militares usan las conferencias matutinas de la PresidenciaXX para anunciar sus promociones o paquetes turísticos y para mitigar los efectos negativos a su imagen pública tras incidentes de seguridad en su infraestructura, como los descarrilamientos del llamado “Tren Maya”.XXI Las personas prestadoras de servicios turísticos de las comunidades en las que los militares tienen sus negocios, por el contrario, no han sido invitadas a presentarse en este espacio de comunicación institucional para también promocionar sus servicios.
Gafsacomm S.A. de C.V. y Tren Maya S.A. de C.V. también gozan de lugares en formatos y con ubicaciones preferenciales en foros de negocios y eventos turísticos de gran alcance nacional e internacional, como los Tianguis Turístico de 2025XXII y 2026, la Feria Aeroespacial México FAMEX 2025,XIII K'íiwik la Feria Turística del Mundo Maya en 2026XXIV, el pabellón de la Organización Mundo Maya 2023XXV, "Conexión AMF",XXVI la Feria Internacional de Turismo FITUR 2026XXVII y la ITB en Shanghái, 2026.XXVIII Cuando personas prestadoras de servicios, microempresas, cooperativistas o habitantes locales logran acceder a estos espacios, lo hacen con sus propios recursos y sin apoyos financieros gubernamentales. Además, dependencias como la Secretaría de Turismo (Sectur) mencionan a las empresas militares de forma destacada en sus intervenciones o sitios oficiales y al resto de prestadores de servicios locales no les mencionan o lo hacen de forma genérica.
Las empresas militares, además, aparecen reiteradamente en publicaciones, plataformas, aplicaciones o comunicaciones oficiales de las Secretarías de Turismo federal y local, con sus nombres comerciales y datos de contacto.XXIX Incluso, la Secretaría de Turismo y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones habilitaron un módulo de compras en línea en el sitio electrónico Visit Mexico, específicamente dedicado a ofrecer boletos para el llamado “Tren Maya”, boletos de avión con AEM S.A. de C.V., saliendo y llegando al AIFA, y hospedarse en los hoteles del GMM.XXX
Excepciones para las empresas militares de cumplir trámites y normas al considerar sus megaproyectos de interés público y seguridad nacional,XXXI prioritarios, estratégicos o esenciales, particularmente si son ejecutados por las FFAA o encomendados por el gobierno federal. Esto les permite construir con autorizaciones provisionales; saltarse ciertos requisitos legales; obtener financiamiento sin cumplir requerimientos sociales, ambientales o de gobernanza; y no transparentar pagos a su personal pensionado y jubilado, e información sobre sus intervenciones a comunicaciones privadas y geolocalizaciones.
Ver másDesde 2025, si un megaproyecto es ejecutado por las FFAA ––como los trenes, aeropuertos, hoteles, parques y museos de las empresas militares–– no tiene que cumplir con la Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados y pueden realizarse sin ingeniería básica, estudios, proyectos, especificaciones de construcción, normas de calidad ni programa de ejecuciónXXXII. Además, si el megaproyecto es encomendado por la Federación y considerado esencial, puede acceder a financiamiento del gobierno federalXXXIII aunque entre en la lista de exclusiónXXXIV de la Banca de Desarrollo (BD) por contravenir tratados de derechos humanos vigentes en México, como la obligación de obtener el consentimiento (libre, previo, informado y con conocimiento de causa) de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas que pueden ser afectadas por las actividades que instituciones y empresas militares realizan en sus territorios.
Gafsacomm S.A. de C.V. y Tren Maya S.A. de C.V., además, quedaron exentas de transparentar su lista de personal jubilado y pensionado, así como los montos que recibe este personalXXXV, a pesar de que financiar dichas prestaciones fue, precisamente, una de las razones que dio López Obrador para entregar los megaproyectos ferroviarios u aeroportuarios a instancias militares. Esta excepción también contradice los esfuerzos del propio gobierno para transparentar el monto de las pensiones de personas servidoras públicas en organismos descentralizados, empresas públicas del Estado, fideicomisos públicos, otras EPEM y la BD. A las empresas militares también se les exentó de transparentar su lista de solicitudes a concesionarias, proveedores o aplicaciones de telecomunicaciones e internet para intervenir comunicaciones privadas, acceder al registro de comunicaciones y a la localización geográfica en tiempo real de equipos de comunicación, así como a especificar si dicha solicitud tiene la autorización judicial correspondiente, lo que contraviene los derechos humanos.
Las empresas militares incumplen reiteradamente el marco jurídico vigente en materia laboral, de movilidad y seguridad vial, de patrimonio cultural de los pueblos originarios, de protección arqueológica, agraria, fiscal, hacendaria, administrativa, entre otras. Dicho incumplimiento es posible porque hay omisiones o permisividad de las autoridades que deben vigilar, verificar, inspeccionar, supervisar y/o fiscalizar a las empresas militares para que dichas normas se cumplan.
Ver másCCIS documentó en una revisión hemerográfica del 1 de diciembre de 2018 al 27 de septiembre de 2024, un total de 64 personas trabajadoras muertas y 46 lesionadas por presuntos riesgos de trabajo en actividades de construcción vinculadas con el llamado “Tren Maya”XXXVI. Personas que laboran en los hoteles de las empresas militares, como el Hotel Mundo Maya en Tulum, también han denunciado públicamente despidos injustificados, abusos laborales y hostigamiento XXXVII. Dichos hechos son contrarios a la responsabilidad de los patrones sobre la seguridad e higiene en el trabajo y a la adopción de medidas de prevención y protección ante accidentes o enfermedades laborales. Esto cae en el ámbito de competencia de distintas autoridades del trabajo incluida la Secretaría del Trabajo y Previsión Social y sus equivalentes locales.
Se identificó que vehículos militares de carga circulan sin condiciones físicas y mecánicas adecuadas, por largos periodos de conducción, a exceso de velocidad y/o sin la carga debidamente sujetada ni cubierta, lo que viola la normativa sobre tránsito en carreteras y puentes, así como de condiciones y de dimensionesXXXVII, condiciones físico-mecánicasXXXVIII, tiempos de conducciónXXXIX y reglas de seguridad para los vehículos de autotransporte y transporte privado de carga XL. Esto cae en el ámbito de competencia de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes y de la GN, depende de la Sedena.
Además, también se observó que las unidades de negocio de las empresas militares, como en la tienda del Museo de los Ferrocarriles en el Parque de la Plancha de GMM, no entregan a la clientela comprobante fiscal, ticket de compra o nota de remisión, pese a que hacerlo es un deber de los contribuyentes. Esto cae en el ámbito de competencia del Sistema de Administración Tributaria.
Las empresas militares también se apropian indebidamente de elementos que conforman el patrimonio cultural de los pueblos originarios, así como de sus conocimientos y expresiones culturales tradicionales, para sus marcas, logos, nombres, ornamentos, sin su autorización ni consentimiento expreso. Esto cae en el ámbito de competencia del Sistema de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, conformado por distintas instancias, incluidas la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Pueblos IndígenasXLI.
De acuerdo con testimonios de especialistas en arqueología, las instituciones y empresas militares también destruyen monumentos arqueológicos durante la construcción de sus megaproyectos, lo que, a su vez, provoca el saqueo y la venta de piedras arqueológicas en zonas turísticas, como se ha denunciado que ocurrió con el salvamento del llamado “Tren Maya”XLII. Además, personas académicas y arqueólogas han denunciado públicaXLIII y penalmente la demolición, falsificación y fraude arqueológicos para la reubicación y supuesta reconstrucción de monumentos, por ejemplo, en el Parque de la Memoria Báalam Tun, en Chetumal, (en el que colabora la Sedena con el INAH en su construcción), y en el Parque K’awil, en la estación del Tren Maya en Xpujil, CalakmulXLIV. Esto cae en el ámbito de competencia del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Las tierras ejidales o comunales, además, son expropiadas y destinadas a usos distintos a los referidos en los decretos sin que la autoridad reclame su reversión, como pasó con el ejido de Chunyaxché y anexos, en Quintana Roo, donde según el decretoXLV, se expropiaron terrenos para la construcción de la Base Aérea Militar y el Aeropuerto Internacional de Tulum, sin embargo, no se mencionaron los edificios corporativos de Gafsacomm S.A. de C.V., una estación de servicio y las unidades habitacionales para personal castrense que también se construyeron en la zona. Esto cae en el ámbito de competencia del Fondo Nacional de Fomento Ejidal
Y en materia hacendaria y de fiscalización, a las empresas militares se les asignan recursos públicos que posibilitan su existencia y la operación de sus unidades de negocio aunque no generan utilidades, no cubran sus costos corrientes e, incluso, tengan pérdidas. Esta situación se repite año con año, lo que es contrario a la planeación racional del uso de los recursos y a su administración eficiente, eficaz y transparente. Esto cae en el ámbito de competencia de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y de la Cámara de Diputadas y Diputados y de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.
Loas de parte de diferentes personas servidoras públicas, incluida la titular de la Comandancia Suprema de las Fuerzas Armadas, a las empresas e instituciones militares con la intención de que se les reciba socialmente sin cuestionamientos y se les evalúe positivamente sin evidencia concreta de su desempeño y pese a las denuncias públicas por distintas formas de violencia institucional. Incluso hay casos en los que las personas servidoras públicas interceden y ofrecen justificaciones y explicaciones por ellas, a pesar de que su deber es ejercer un control democrático sobre ellas y exigirles probidad, integridad, transparencia y rendición de cuenta.
Ver másLas visitas de personas servidoras públicas a sus negociosXLVI; la toma de fotografías en sus instalacionesXLVII; el otorgamiento de distintivosXLVIII; las evaluaciones, capacitaciones y certificacionesXLIX; la emisión de acuerdos, decretos, declaratorias, circulares, disposiciones administrativas y otros actos de autoridad; los comunicados, boletines y videos promocionales; y la supuestas cooperacionesL y asistencias técnicas, marcos de colaboración y aceptación a asociaciones y agrupaciones profesionales, son guiños que, aunque parezcan comunes en lo individual, conjuntamente señalan validación, legalización, legitimación y respaldo a las empresas militares por parte de autoridades, el sector privado, instituciones financieras, organismos internacionales y universidades.
Ello, más la capacidad instalada, la falacia de lo que se ha gastado y no se va a recuperar de los recursos públicos gastados en la realización de los megaproyectos lo mejor es seguir con ellos, el discurso ufano y la inercia, hacen que las empresas militares se presenten y se les considere como la opción por default para realizar distintas actividades en múltiples sectores, sin importar cuán próximos o distantes estén a su misión y formación.
Las empresas militares se benefician de la distinción, restricción, preferencia y supresión de otras personas prestadoras de servicios locales, microempresas, cooperativistas o habitantes de las comunidades que podrían concurrir, cuestionar o evitar sus unidades de negocios. Además, disfrutan de la individualización o los “trajes a la medida” que hacen entidades tanto públicas como privadas a su conveniencia.
Ver másPor ejemplo, durante varios meses la plataforma de Booking eliminó todas las opciones de alojamiento (hoteles y hostales) ubicados en el municipio de Calakmul que no eran el Hotel Mundo Maya "Calakmul". Además, las empresas militares, como Gafsacomm S.A de C.V (GMM), ofrecen actividades en condiciones extraordinarias o excepcionales, como la noche bajo las estrellas y la torre de observación astronómica en el Parque Nuevo Uxmal.
A las empresas militares les permiten modificar los horarios de entrada y salida a Áreas Naturales Protegidas (ANP), como la Reserva de la Biósfera de Calakmul y las que conforman el Parque del Jaguar, así como seleccionar y recomendar a guías de turistas que ellas eligen sin publicar sus criterios y que se alinean a sus condiciones, como la fijación de precios. De acuerdo con un trabajador de los hoteles de Gafsacomm S.A de C.V, si las personas guías no cumplen con ciertas expectativas son relegadas, hostigadas o excluidas de las zonas arqueológicas o del acceso a clientes.
Además, los Programas de Manejo, de Mejoramiento de Zonas Arqueológicas o de Desarrollo Urbano de ciudades y áreas metropolitanas se elaboran o reformulan ad hoc para permitir los megaproyectos de las empresas militares, en vez de que éstos se ajusten a lo que está permitido en las ANP o en las ciudades y áreas metropolitanas en función de su capacidad de carga. Por ejemplo, se modificó el Programa de Manejo de la Reserva de la Biósfera de Calakmul para construir el Hotel Mundo Maya en lo que era su área, la cual no permite ese tipo de edificacionesLI.
Las empresas militares buscan controlar y redirigir los flujos de personas visitantes, turistas y paseantes, a los sitios arqueológicos a través de los Centros de Atención a Visitantes (CATVI) para que los accesos y las rutas sean a través de o contiguas a sus unidades de negocio, como en Chichén Itzá, Tulum y Palenque.
Las empresas militares reciben recursos públicos, como apoyos fiscales para servicios profesionales, e inversión pública.
Ver másTren Maya S.A. de C.V. es la que más apoyos fiscales ha recibido por un total de $197.509.160.013 en los Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2024, 2025 y 2026, equivalente al 100%, 98.36% y 95.98% de sus ingresos anuales, respectivamente. Gafsacomm S.A. de C.V. ha recibido un total de $20,890,163,273 en los PEF 2024, 2025 y 2026, correspondientes al 55.39%, 24.58% y 35.25% de sus ingresos anuales, respectivamente. AIFA S.A. de C.V. es la empresa militar que ha recibido recursos por esa vía durante más tiempo, por un total de $4,424,979,728 en los PEF 2022, 2023, 2024, 2025 y 2026, correspondientes al 100%, 100%, 51.64%, 21.94% y 11.92% de sus ingresos anuales, respectivamente. AEM S.A. de C.V. ha recibido apoyos fiscales por un total de $231,129,689 en los PEF 2024 y 2026, correspondientes al 1.43% y 6.45% de sus ingresos anuales.
Además, la Sedena tiene presupuesto asignado para la construcción de los megaproyectos que luego quedan a su cargo. Para hacerlo pone, con cargo al erario, maquinaria, vehículos de construcción y “mano de obra” (decenas de miles de efectivos especializados y técnicos) a través de ingenieros militares. Esos megaproyectos, además, son considerados en los Anexos del PEF como rubros que contribuyen a objetivos como garantizar la igualdad entre mujeres y hombres, proteger a la niñez y para frenar las causas del cambio climático. Por si eso no fuera suficiente, también se incorporan estudiantes como "mano de obra" sin remuneración a los negocios militares; por ejemplo, tres mil estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que realizan servicio social en el llamado "Tren Maya", en Palenque, ChiapasLI.
Además, los precios por habitación por noche en los hoteles militares están por debajo del valor de mercado y se reducen todavía más en periodo vacacional. Las empresas militares pueden hacer eso porque no tienen que generar ingresos al menos iguales o superiores a sus egresos, como el resto de hoteleros sí tiene hacerlo.
El apoyo a las empresas militares no sólo es con dinero, también es en especie y con porciones del mercado. La operación de ciertas entidades públicas en sus instalaciones o la ubicación de oficinas públicas en sus negocios militares les genera mercado. Por ejemplo, la instalación dentro del AIFA de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) les favorece con la llegada de todos los productos sujetos a regulación sanitaria, incluidos medicamentos y vacunas. El establecimiento de una Oficina de Pasaportes de la Secretaría de Relaciones y ExterioresLII y de una Agencia del Ministerio Público de la FederaciónLIII, en el Aeropuerto Internacional de Tulum de GMM, les favorece por el flujo de personas atraídas, lo mismo las sedes del Fondo de Cultura Económica y Fonart en el Parque del Jaguar, o un Centro de Conservación de la Vida Silvestre en el Parque Nuevo UxmalLIV, con animales en peligro de extinción o sujetos a protección especial en exhibición cuya observación no está asegurada en su propio hábitat.
Las empresas militares son entidades independientes entre sí pero actúan como parte de un grupo al cual se suman distintas corporaciones al interior de la Sedena, las cuales también actúan como si fueran parte de ese consorcio. También mantienen alianzas con empresas privadas, incluidas algunas que podrían considerarse como sus posibles competidoras pero con las que coopiten (o colaboran) y organismos empresariales que las avalan, así como con universidades que las apoyan. Asimismo, pese a que las empresas militares aseguran que sus negocios son sostenibles y que tienen responsabilidad social y ambientalLVII, hay indicios de sinergias entre ellas y actores que han sido clave en el despojo, la deforestación y la contaminación de los territorios y/o que tienen relación con la violación de derechos colectivos de los pueblos originarios.
Ver másAEM S.A. de C.V., por ejemplo, vuela sólo desde el AIFA y lo hace principalmente a destinos en los que Gafsacomm S.A. de C.V. o Tren Maya S.A. de C.V. tienen negocios existentes o previstos. Además, tienen sinergias con Banjército, una institución de banca de desarrollo, la cual otorga apoyos financieros a miembros de las FFAA, en cuyo consejo directivo hay representantes de la Sedena y que aprueba distintos tipos de préstamos y créditos. Dentro de unidades de negocio de las empresas militares, como aeropuertos o estaciones, y junto a instalaciones militares, hay cajeros automáticos de Banjército que, en ciertos casos, son la única opción disponible para retirar dinero. AEM S.A. de C.V., además, identifica entre sus aliados comerciales a Expedia y Viajes Bojórquez, lo que constituye una alianza con las principales agencias de viajes descentralizadas y en línea en el país.
Tren Maya S.A. de C.V. colabora con tour de operadores de Tren Maya PartnerLVIII, FlixLIX, The Palace Company y con ADO para operar tours, comercializar boletos internacionalmente, tener espacios publicitarios y contar con conexiones intermodales con sus estaciones; y AIFA S.A. de C.V. destaca rutas de Volaris y la posibilidad de hospedarse en Holiday Inn o en el Hotel Santa Lucía de la Sedena. Además, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) alineó estrategias de atracción de operadores globales de centros de datos para la creación del primer conjunto alrededor del "Corredor AIFA"LX.
Existe una alianza, al menos de facto, entre las empresas militares y los menonitas. Dicha alianza es observable cuando hombres menonitas venden sus productos en obras de las empresas militares y, en algunos casos, son los únicos vendedores; también se observa en el hecho de que hay unidades de negocios de las empresas militares que están en terrenos que, según testimonios de personas empleadas por las empresas militares, eran propiedad de menonitas o son contiguas a las suyas, como una parte del Parque Nuevo Uxmal. Parece que a la devastación de los territorios por los menonitas le sigue la expansión de las empresas militares. Esta alianza también es observable en el hecho de que una de las principales mercancías que transportará el Tren de Carga del llamado “Tren Maya” son los productos agroindustriales, precisamente la actividad a la que se dedican los menonitas con sus técnicas de monocultivo y uso agroquímicos que afectan el derecho a la alimentación, a la salud y la apicultura en regiones como la Península de Yucatán. Parece que a la devastación de los territorios por los menonitas les sigue la expansión de las empresas militares.
Las empresas militares tienen a su disposición las capacidades institucionales –– recursos, personal, vehículos, maquinaria y armas–– de las FFAA y de las secretarías estatales de seguridad. Usan el miedo, la disciplina, la vigilancia y el castigo como mecanismos para controlar la conducta, disuadir la protesta y forzar el desplazamiento, lo que facilita la ocupación y explotación de los territorios. Restringen indebidamente los derechos humanos a la libertad de expresión, de manifestación, de reunión pacífica, de participación pública y el derecho a defender derechos, así como al derecho a documentar la actuación de personas servidoras públicas. Además, estigmatizan y criminalizan a quienes les cuestionan o critican e incluso se victimizan.
Ver másEl Plan Integral de Seguridad de la Sedena del Tren maya, de 2023, involucra al Ejército Mexicano (EM), la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) y la GN en la "protección" de personas pasajeras e instalacionesLXI. Destina 4,931 efectivos exclusivamente al sistema Tren Maya, con 3,200 elementos de la GN para vigilancia a bordo del tren y patrullajes a vías férreas, caminos de servicio, subestaciones eléctricas, casetas técnicas y derechos de vía y 1,731 elementos para 10 instalaciones turísticas y aeropuertos, además de 90 elementos de la FAM y 832 elementos del EM previamente desplegados en las entidades por las que pasa el llamado “Tren Maya”. Se establecieron 38 destacamentos de la GN para 34 instalaciones a lo largo del recorrido ferroviario, además de las Bases Aéreas Militares de Mérida, Tulum y Palenque. El esquema incorpora cámaras de vigilancia, sistemas de comunicaciones, señalización, 28 drones y 5 helicópteros. Además, se crearon 2 Batallones de Seguridad Ferroviaria de la Sedena para dicho megaproyecto.
La Sedena gestiona los territorios antes, durante y después de la construcción de megaproyectos que, después, se convierten en negocio de las empresas militares. Las y los militares se encargan de expropiación de tierras, negociación de derechos de vía, realización o presencia en asambleas informativas y consultivas (lo que viola su carácter libre y seguro), del desalojo y reubicación de familias y el traslado de sus pertenencias en volquetes (como si fueran material de construcción), y de reparaciones en instalaciones.
Personal de las unidades de negocio de las empresas militares o en sitios turísticos prohíben a personas turistas tomar fotos y videos en sus instalaciones o a su personal y se estigmatiza a quienes hacen preguntas bajo el argumento de querer “difamarlos”, “dar mala información”, “tirarles tierra” o ser “problemáticos”. En los museos, norman la visita y sospechan de quienes se saltan alguna sala, en sus estaciones espían conversaciones de turistas mediante sus transceptores, en sus parques rondan en en comedores y playas y mientras conducen los carros eléctricos acechan a la población. En múltiples casos confirmados después de observación directa, su personal está vestido de civil pero es militar.
A comerciantes en la vía pública y de establecimientos mercantiles, como los de los accesos a Tulum, se les criminaliza al afirmar que están involucrados con el narcomenudeo y el robo. En el Parque del Jaguar, incluso, el personal médico asegura que antes de que llegaran las empresas e instituciones militares, la población local cometía violaciones, desapariciones y acoso a turistas, pese a que, según testimonios de personas que trabajan ahí o alrededor, los delitos han incrementado precisamente. Con la llegada de las empresas militares, incluso hay amenazas de que si la población no acepta los megaproyectos se les dejará a merced del crimen organizado.
El surgimiento de empresas militares fue presentado por el gobierno federal como un motor para el crecimiento, el desarrollo y la competitividad del país; sin embargo, el control del Estado de ciertos sectores considerados como estratégicos, a través de las empresas militares, no se ha traducido en eso sino que ha tenido consecuencias negativas o contrarias, principalmente, en las economías regionales (como en la Península de Yucatán, y en el centro y norte del país), locales (en los estados y municipios en los que se ubican sus unidades de negocio) y comunitarias (en las localidades). A continuación presentamos algunas dimensiones que lo demuestran.
Como parte del proceso de corporativización, integración e irrupción militar, las empresas militares propician entornos caracterizados por las violencias, las explotaciones y el debilitamiento de la cohesión en las comunidades.
Te invitamos a conocer la primera etapa de la iniciativa.
VER PRIMERA ETAPA
Consecuencias negativas
Los territorios en los que el proceso de corporativización, integración e irrupción militar continúa y se expande enfrentan la reconfiguración de las vocaciones o actividades económicas a las que históricamente se han dedicado las personas que los habitan.
A través de la declaración de los llamados "Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar"XLII, o de los "Destinos Turísticos Comunitarios”XLIII, el gobierno federal y los estatales buscan redefinir y orientar el modelo de desarrollo de las comunidades sin considerar sus propias nociones de desarrollo ni sus medios y modos de vida. Las nuevas vocaciones o actividades económicas definidas a través de estas decisiones públicas, por el contrario, sí coinciden con los sectores en los que se desempeñan las empresas militares y/o con la ubicación de sus negocios.
El "Plan México" es una estrategia económica impulsada por el gobierno federal, cuyo financiamiento y ejecución involucra a estados y municipios. Esta estrategia identifica como “sectores estratégicos” a ciertas industrias o actividades económicas que considera claves, conforme a sus criterios, para el impulso o desarrollo económico del país, entre ellas la agroindustria, aeroespacial, automotriz y electromovilidad, bienes de consumo, farmacéutica y dispositivos médicos, electrónica y semiconductores, energía, química y petroquímica, textil y calzado, la economía circular, las energías limpias, las industrias metálicas básicas, la industria del papel, la del plástico, la logística y la metalmecánica XLIV. Estos sectores son los mismos que suelen determinarse como las vocaciones productivas prioritarias y potenciales, es decir, las principales actividades económicas a las que podrían dedicarse las comunidades de los territorios delimitados como polígonos o los llamados Polos de DesarrolloXLV que son parte de la misión del “Plan México”
Aunque esta estrategia económica se ha planteado para reducir la desigualdad y la pobreza, y elevar el bienestar, a través de ella el Estado mexicano define y decide qué actividades económicas se llevarán a cabo en cada territorio, así como las forma en las que los recursos serán explotados por ciertas industrias e inversionistas para la generación y acumulación de riqueza.
Hasta agosto de 2026 se emitieron 32 Declaratorias de los Polos de Desarrollo, 10 en la administración de López Obrador y 22 en lo que va de la de Claudia Sheinbaum. Veinte de esos Polos están relacionados directa o indirectamente con las empresas militares agrupadas en la Sedena. De los 32 Polos de Desarrollo que existen, siete se relacionan directamente porque coinciden geográficamente con al menos una unidad de negocio de alguna o varias de las empresas militares y otros 13 se relacionan indirectamente porque forman parte del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, el cual conecta en Palenque, Chiapas, con el Tren Maya, uno de los hoteles, un aeropuerto, un parque y un destino aeronáutico de las empresas militares. En estos Polos, el gobierno mexicano beneficia a las empresas militares al otorgar incentivos fiscales y promover la relocalización de empresas, el contenido nacional y regional en cadenas de valor, la sustitución de importaciones y la integración del continente en los territorios en los que realizan sus actividades empresariales.
Un ejemplo de esta relación se muestra en una parte del municipio de Ciudad Ixtepec, en Oaxaca, habitado por población indígena del pueblo zapoteco o Binnizá. En 2023, una parte de este municipio fue declarado Polo de DesarrolloXLVI. Aunque la mayoría de sus habitantes se dedica a actividades agrícolas, de cultivo y el comercio, la Secretaría de Economía estableció que las principales vocaciones productivas en esa localidad eran la “eléctrica y electrónica, semiconductores, automotriz (electromovilidad), autopartes y equipo de transporte, dispositivos médicos, farmacéutica, agroindustria, equipo de generación y distribución de energía eléctrica (energías limpias), maquinaria y equipo, TICs, metales y petroquímica”XLVII. A partir de la declaratoria como Polo de Desarrollo, el gobierno mexicano promueve a Ciudad Ixtepec como un lugar con “potencial conectividad” hacia mercados nacionales e internacionales, por su cercanía con el Aeropuerto de Ixtepec, de Gafsacomm S.A de C.V (o GMM), y por la confluencia de líneas ferroviariasXLVIII. Además, las empresas AIFA S.A. de C.V. y Tren Maya S.A. de C.V. tienen solicitudes de registros de marca para aparatos e instrumentos científicos, eléctricos y electrónicos, software, ordenadores, periféricos y soportes digitales; y Gafsacomm S.A. de C.V. (o GMM) tiene registros en transporte, embalaje, almacenamiento de mercancías y organización de viajes, lo que se relaciona con algunas de las principales vocaciones determinadas para este Polo de Desarrollo.
Otro caso es el Polo de Desarrollo Seybaplaya I, en Campeche. Aunque en Seybaplaya las actividades económicas locales se concentran en la pesca ribereña, en 2025 el gobierno dispuso que sus vocaciones productivas fueran las de “logística, agroindustria, manufactura ligada a la industria energética y otras industrias ligeras”XLIX. En este caso, el Puerto de Seybaplaya, que está a menos de 5 kilómetros de la superficie del Polo de Desarrollo, el suministro de los materiales para la construcción de los tramos 2 y 3 del llamado "Tren Maya", de las empresas militares, y el gobierno federal y estatalL lo promocionan como uno de los puertos más importantes del país para el suministro de materiales y equipos costa afuera para la industria petrolera. Esto podría relacionarse con los negocios del sector de hidrocarburos de Gafsacomm S.A de C.V (o GMM) y con las solicitudes de registros de marcas que hicieron AIFA S.A. de C.V., Tren Maya S.A. de C.V. y Gafsacomm S.A de C.V (o GMM) para transporte, embalaje y almacenamiento de mercancías, y organización de viaje.
Para el caso del Polo de Desarrollo de Cancún, en Benito Juárez, Quintana Roo, las vocaciones productivas definidas en 2026 fueron el “turismo médico, la producción audiovisual, la animación digital y contenidos, los servicios gastronómicos, los servicios educativos y formación profesional, el comercio al por mayor de alimentos y abarrotes, los centros de servicios empresariales y financieros y los centros de distribución para el Caribe”LI. Este Polo de Desarrollo se relaciona con las empresas militares a través del llamado "Tren Maya" pero también por la coincidencia con los sectores económicos en los que las empresas militares han mostrado interés a través de sus solicitudes de registros de marca. AIFA S.A. de C.V., Tren Maya S.A. de C.V. y Gafsacomm S.A de C.V. (o GMM) solicitaron registros de marca para servicios de restauración (alimentación) y hospedaje temporal, así como de educación, formación,; servicios de entretenimiento y actividades deportivas y culturales, respectivamente.
A través del “Plan México” y los Polos de Desarrollo, algunas instituciones financieras también podrían vincularse con las empresas militares. Por ejemplo, el Grupo BID (un Banco Multilateral de Desarrollo financiado con recursos públicos de los países, conformado por el BID, Bid Invest y Bid Lab) tiene una Estrategia País vigente para México en cuyo diagnóstico se encontró que había menos coincidencia y espacio para la acción conjunta y el financiamiento “a las grandes empresas estatales” y a “proyectos nacionales específicos como algunas obras de infraestructura ejecutadas por las fuerzas armadas” pero no se excluye completamente esa posibilidad. La Estrategia contempla alinearse con las prioridades nacionales, “aprovechando el marco del Plan Nacional de Desarrollo y el ‘Plan México’”, cuyos Polos de Desarrollo están relacionados en términos geográficos, sectoriales y comerciales con las empresas militares, lo que hace plausible que las operaciones e inversiones del Grupo BID terminen relacionándose con ellas y, por ende, con el proceso de corporativización, integración e irrupción militar.
El Grupo del Banco Mundial (conformado por el Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional) también ha planteado públicamenteLII su intención de alinear sus proyectos y operaciones con el “Plan México”, con lo que podría relacionarse también con las empresas militares.
Las empresas militares también han aprovechado la conceptualización y promoción del “turismo comunitario” para transformar y adaptar los “recursos naturales y culturales” de las comunidades para favorecer sus unidades de negocio vinculadas con el turismo.
En 2026, la Presidencia de México declaró de interés público y prioridad nacional al “turismo comunitario”LIII. Con ello vino la declaración de los denominados "Destinos de Turismo Comunitario”, definidos como territorios conformados por una o más localidades que "cuenten con atractivos, vocación o potencial turísticos”. Como parte de esta estrategia, el gobierno mexicano estableció dotar a estos territorios de inversión pública, infraestructura y equipamiento pero sin dejar el destino y uso de esa inversión en manos de las comunidades.
De acuerdo con la declaratoria de los “Destinos de Turismo Comunitario”, las decisiones sobre los proyectos y actividades turísticas estarán a cargo de una Coordinación Nacional para el Fomento del Turismo Comunitario, presidida por el Fonatur y las Secretarías de Bienestar; de Medio Ambiente y Recursos Naturales; de Cultura, y de Turismo, así como de la Procuraduría Agraria y del INPI. Si bien el decreto no menciona a la Sedena ni a las empresas militares en particular, sí dice que las empresas públicas del Estado podrán ser invitadas a las sesiones de la Coordinación cuando así lo estimen necesario sus integrantes y que las comunidades tendrán voz pero sólo a través de un “representante del sector social” y no tendrán voto. La declaratoria de estos destinos impone a ciertas comunidades —particularmente a aquellas que el gobierno federal considere aprovechables o explotables en términos de sus recursos— una forma de vida social y económica sobre la que ellas no deciden.
Esta exclusión no es nueva. Antes del decreto del turismo comunitario, la Sectur ya tenía lineamientos para la emisión del "Distintivo de Prestadores de Servicios Turísticos Comunitarios", el cual distingue a las personas prestadoras de servicios turísticas entre "semilla” y de "excelencia", y cuya obtención implica muchos requisitosLIV, como tener un "Documento de identidad comunitaria" expedido por alguna autoridad, una "Constancia de capacitación" de alguna entidad acreditada por la Sectur, "Evidencias comprobatorias" de las respuestas del "Cuestionario de Autoevaluación" y un "Plan de Mejora". Esto jerarquiza y estigmatiza a quienes ejercen el turismo comunitario porque no se valora que entre las y los prestadores de servicios locales hay una diversidad de saberes y prácticas distintas a las que establece o valida de forma estandarizada el gobierno.
Además, las autoridades federales y estatales, particularmente la Sectur, participan en eventos en los que comúnmente no incorporan a habitantes de los territorios ni a los prestadores de servicios locales, cooperativistas o microempresas, quienes, desde hace décadas, construyen, conservan y defienden un modelo de turismo que pone al centro a las personas y al resto de la naturaleza. Por el contrario, las empresas militares son reconocidas y se posicionan como agentes económicos en el sector turístico a través de las ubicaciones de sus aeropuertos, los destinos de su aerolínea, la ubicación de las estaciones de pasajeros del llamado “Tren Maya”, sus hoteles, sus museos, sus parques y sus tiendas.
Desde el gobierno federal y los estatales se pretende colocar a las empresas militares y sus unidades de negocio como nodos para el turismo comunitario o como referentes de ello. Por ejemplo, en el Museo Histórico de la Ciudad de Felipe Carrillo Puerto, recientemente rehabilitado por ingenieros de la Sedena, se reconocen elementos centrales de la cosmovisión y ancestralidad mayas (como la milpa, la meliponicultura o bordados) pero sólo para vincularlos con el llamado “Tren Maya”, como si éste fuera ejemplo de proyectos turísticos de las propias comunidades o como si fuera un eslabón que deviene de la forma de vida de los pueblos mayas.
Además, la denominación de “turismo comunitario” se usa para nombrar ciertos locales en las estaciones del llamado "Tren Maya” que están desocupados o inutilizados; para poner “mercados de artesanías" sin clientes y a los que llegar supone recursos, tiempo y esfuerzo para las personas artesanas; y para vender artesanías (o productos industriales que hacen pasar como tal) en sus hoteles, pero no existe, por parte de las empresas militares, un proceso de fomento ni de reconocimiento de las personas de las comunidades, principalmente mujeres, que se dedican a las distintas ramas de la artesanía con aprovechamientos sostenibles y tampoco se eliminan las barreras burocráticas, potencialmente discriminatorias, que ellas enfrentan.
Posicionar a las empresas militares como una opción de turismo comunitario no es más que una estrategia comercial para atraer hacia ellas a un segmento de la demanda turística que busca alternativas de bajo impacto ambiental y social, y para limpiar su imagen frente a los impactos negativos sociales, culturales, ambientales y económicos que tienen sus megaproyectos y actividades empresariales.
Consecuencias negativas
Los territorios en los que ocurre el proceso de corporativización, integración e irrupción militar enfrentan un deterioro de la competencia económica y una afectación al consumo local y a los derechos de las personas usuarias y consumidoras.
Las empresas militares buscan evitar la fragmentación de sus negocios en múltiples EPEM, o entre agentes económicos que no estén agrupados a la Sedena, y facilitar la concentración operativa de dichos negocios en unas cuantas empresas militares, como lo hicieron con la constitución y fusión de varias EPEM con Gafsacomm S.A de C.V (o GMM)LV. Con ello, las empresas militares pretenden integrar las cadenas de valor y suministros en los sectores en los que actúan como agentes económicos, por ejemplo, al controlar los vuelos, aeropuertos, trenes hasta los hoteles, parques y museos, y al aliarse con otros agentes económicos para que, en lugar de competir, se distribuyan el mercado, como con la conexión intermodal de ADO desde las estaciones del llamado "Tren Maya" o los vuelos de Volaris en los aeropuertos a cargo de las empresas militares.
También hay barreras de entrada, tarifas, precios y condiciones de acceso que impiden o distorsionan sustancialmente las condiciones en las que otros agentes económicos que no son las empresas militares pueden acceder a los mercados y a los insumos esenciales para su actividad económica y ofrecer sus bienes y servicios, lo que disminuye o impide la libre concurrencia y la competencia económica en los territorios en los que la actividad de las empresas empresas militares debía fungir como un motor económico.
Se identificó que las y los prestadores de servicios turísticos locales deben cubrir una serie de costos periódicos asociados a la obtención y renovación de distintos trámites, como el predial, las licencia de construcción y funcionamiento, la constancia de inexistencia de riesgos de protección civil, el permiso de venta de vinos y licores, uso de suelo, el Registro Nacional de Turismo (RNT), el agua potable y pipas, luz eléctrica, recolección de basura comercial, gas, nómina y el Registro Nacional de Turismo, entre otros. El monto por esos servicios es cada vez más alto y representa un mayor porcentaje de sus ingresos, mientras que las empresas militares pueden asumir estos costos por las ventajas que se les dan.
También se detectó que el importe por habitación por noche que ofrecen los hoteles de las empresas militares está por debajo del que suelen fijar los hospedajes de su tipo en el mercado. Por ejemplo, a finales de diciembre de 2025, el costo de la noche en el Hotel Mundo Maya Calakmul era de $2,100 MXN. Ello provocó que prestadores de servicios turísticos locales de 23 hoteles y 30 restaurantes en Xpujil y comunidades aledañas a la Reserva de la Biósfera, organizados en el Comité de Turismo del Consejo Municipal de Desarrollo Rural Sustentable del Municipio de Calakmul, denunciaran públicamente una competencia alevosa de parte del hotel militar. Pese a ello, en agosto de 2026, Gafsacomm S.A de C.V (o GMM) anunció, en conjunto con Sectur, un fortalecimiento de su oferta turística con tarifas preferenciales por temporada, dejándola para la sede de Calakmul en $1,850 MXN, es decir, una reducción de casi 12%.
Este tipo de acciones por parte de las autoridades y las empresas militares desoye a quienes viven del turismo en las comunidades, y crean y mantienen empleos a partir de dicha actividad. De acuerdo con habitantes de Calakmul, el hotel de Gafsacomm S.A de C.V (o GMM), por el contrario, tiene una altísima tasa de rotación de personal y recientemente despidió a casi la mitad de su personal. Las tarifas preferenciales que ofrecen las empresas militares, además, son posibles porque reciben apoyos fiscales y porque no se les exige generar utilidades. Además, el Hotel de Calakmul goza de una ubicación privilegiada, a 10 kilómetros de la zona arqueológica y dentro de la Reserva, en la cual no se podría establecer algún otro prestador local. El resto de los hoteles de la zona actualmente se ubican a más de 60 kilómetros de la entrada hacia el sitio.
La articulación de la actividad económica alrededor de las empresas militares también ha implicado la fijación de precios para ciertos bienes y servicios, como los que realizan las personas guías de turistas. Por ejemplo, alrededor del sitio arqueológico de Chichen Itzá hay mantas que indican un "precio oficial" para este servicio, el cual fue definido por la Secretaría de Turismo de Yucatán y el INAH pero es vigilado y controlado por las empresas militares. Personal del hotel de Gafsacomm S.A de C.V (o GMM) en Chichen Itzá afirmó que trabajan con ciertos guías de turistas que se ciñen a dicho precio oficial que, además,es el que se da a sus huéspedes como referencia de costos. Sin embargo, las personas guías no tienen libre acceso a las personas que se hospedan para ofrecer sus servicios y si algo de su servicio no les gusta a los clientes se da aviso a Gafsacomm S.A de C.V (o GMM) y no se les vuelve a dar trabajo. Para poder trabajar, las personas guías ya no sólo tienen que estar acreditadas y certificadas sino que ahora también deben aceptar un precio fijo para sus servicios, lo que impide que lo que se les debe pagar fluctúe conforme a la duración y tipo de actividad y recorrido, a la temporada y/o a la disposición y poder adquisitivo de las y los clientes.
Asimismo, la estructuración de las actividades económicas alrededor de y en beneficio de los negocios de las empresas militares ha supuesto el desalojo de personas cuyos medios y modos de vida dependen de la cercanía e interacción con posibles clientes. Por ejemplo, en Tulum, la GN quitó a comerciantes en la vía pública y a personas locatarias cercanas al llamado “Parque del Jaguar”, de Gafsacomm S.A de C.V. y luego cambió los puntos de entrada al lugar.
Otro ejemplo es en Tinum, cerca de Pisté, donde también militares intervinieron para provocar una confrontación con personas artesanas, varias de ellas mayas y que llevan generaciones dedicándose a la venta de artesanías en la zona arqueológica de Chichen Itzá. Esta confrontación se dio luego de que las personas artesanas no aceptaran ser reubicadas a un "mercado de artesanías", construido sin consultarles, que está afuera del sitio arqueológico y que es un lugar de varias hileras de cuartos con rejas. La distribución de los pequeños cuartos que fungen como locales en ese mercado no fomenta ni distribuye los flujos de personas, además de que las personas artesanas afirman que los espacios y ubicaciones se asignan discrecionalmente. El desplazamiento económico indebido que esto implica se ha traducido también en un desplazamiento físico interno forzado que afecta principalmente, y de manera específica y diferenciada, a mujeres jóvenes y adultas mayores.
Estas consecuencias negativas y efectos contrarios en las economías que provoca el proceso de corporativización, integración e irrupción militar también vulneran los derechos de las personas consumidoras o usuarias. Por ejemplo, se afecta el derecho a la información cuando no es claro y veraz quién ofrece el bien o servicio. También se perjudica el derecho a elegir cuando se exige tener reservación en un club de playa para poder acceder a un parque público y gratuito. Se menoscaba el derecho a no ser discriminadas cuando las instalaciones de las unidades de negocio de las empresas militares no son accesibles para personas con discapacidad. Asimismo, se vulnera el derecho a la seguridad y calidad cuando las obras no cumplen requisitos legales, y se afecta el derecho a la protección de datos personales, incluidos datos sensibles, cuando se colocan y operan sistemas de videovigilancia pero nadie se hace responsable por algún daño a las pertenencias.
Estos casos demuestran que cuando las instituciones militares tienen empresas y actúan como agentes económicos, las empresas militares no compiten ni permiten que se compita contra ellas.
Consecuencias negativas
Los megaproyectos considerados como prioritarios o estratégicos a cargo de las empresas militares se plantearon como un instrumento para contribuir al desarrollo y el bienestar en regiones como la Península de Yucatán pero la continuidad y expansión del proceso de corporativización, integración e irrupción militar no ha fortalecido el desarrollo económico ahí; por el contrario, éste no ha sido sostenido, equitativo, inclusivo o sostenible, y en algunas entidades incluso podría estarse debilitando.
Una de las señales de ello es la evolución del Producto Interno Bruto (PIB), que mide la riqueza económica generada en un lugar determinado. Entre 2018 y 2024 (periodo de inicio de los megaproyectos federales y la constitución de las empresas militares), el PIB nacional creció 5.05%LVI. Este aumento, sin embargo, no se reflejó en todos los estados en los que se construyó el llamado "Tren Maya" y otras unidades de negocio de las empresas militares. Entre 2018 y 2024, en Campeche —que actualmente alberga varias rutas de pasajeros del denominado “Tren Maya”, dos hoteles y un aeropuerto de Gafsacomm S.A de C.V-– el PIB cayó 15.92%; en Quintana Roo —donde se ubican la mayoría de estaciones del tren, dos hoteles, dos aeropuertos y un parque-– el PIB creció sólo 2.02%, mientras que en Chiapas aumentó 9.76%, en Yucatán subió 10.76% y en Tabasco subió 27.93%.
Con el Valor Agregado Bruto (VAB), que mide la riqueza generada antes de impuestos o subsidios y que sí se desagrega por actividad económica, se observa que pese a que en algunos estados aumentó la actividad de minería no petrolera y en todos la de construcción —actividades relacionadas con la construcción de megaproyectos— el llamado "Tren Maya" y las demás unidades de negocio de las empresas militares no contribuyeron a impulsar o mantener la riqueza ni el valor de la actividad turística en la región. Por ejemplo, entre 2018 y 2024, el VAG en las actividades de minería no petrolera (como la que se practica para la extracción de material pétreo con el que se hizo el terraplén que eleva y nivela el terreno que sostiene las vías del llamado “Tren Maya”) subió en Campeche 62.49%, en Quintana Roo cayó 98.37%, en Chiapas bajó 37.74%, en Yucatán subió 58.49% y en Tabasco se elevó 63.67%.
El VAB por actividad de la construcción, por su parte, subió en las cinco entidades pero en magnitudes distintas: en Campeche se alzó 180.58%, en Quintana Roo subió 132.51%, en Chiapas aumentó 32.99%, en Yucatán se elevó sólo 4.31% y en Tabasco creció 48.19%. La actividad de alojamiento únicamente creció en Yucatán y Campeche en 84.19% y 11.27%, respectivamente, aunque en este último estado entró en etapa de desaceleración (creciendo más lento) y en Quintana Roo, Chiapas y Tabasco disminuyó en 31.27%, 28.26% y 21.36%, respectivamente. El comportamiento tan disímil entre las entidades y la variación en los porcentajes en los que ciertas actividades crecieron o disminuyeron muestran que los megaproyectos federales no explican ni bastan para impulsar el desarrollo regional, ya que hay condiciones subyacentes en los estados que o no se consideraron o no se atendieron.
Entre 2018 y 2020 —periodo de inicio de la construcción del llamado “Tren Maya”--, el Coeficiente de GiniLVII, que mide la desigualdad económica por la distribución del ingreso, aumentó en cuatro de los cinco estados en los que se construyó la obra ferroviaria.
Aunque de 2018 a 2024, el Coeficiente de Gini disminuyó a nivel nacional, las entidades en las que hubo mayor reducción en la desigualdad económica son del noreste y en el noroeste del país y no donde se construyeron los megaproyectos de las empresas militares. De hecho, el Coeficiente de Gini promedio entre 2018 y 2024 en cada uno de los cinco estados por donde pasa el llamado “Tren Maya” ––Campeche 0.444, Chiapas 0.460, Quintana Roo 0.416, Tabasco 0.431 y Yucatán 0.435–– sigue estando por encima del Coeficiente de Gini promedio para las 32 entidades federativas ––0.414––. Es decir, la concentración de recursos públicos para los megaproyectos federales de las empresas militares no hizo que la igualdad económica en los estados en los que se ubican sus unidades de negocio fuera igual o mayor a la del resto del país.
El debilitamiento económico se muestra con claridad en las entidades y en los sectores en los que se alojan la mayoría de negocios turísticos de las empresas militares y en las que el gobierno federal prometió un crecimiento nunca antes visto. Por ejemplo, el Sistema de Indicadores Turísticos de Quintana RooLVIII, una de las entidades que concentra gran parte de las unidades de negocio de las empresas militares vinculadas con el turismo, reportó en agosto de 2025 una afluencia de casi 99 mil visitantes en zonas arqueológicas, mientras que para junio de 2026 (mes más reciente del que se tiene registro y el inicio de la temporada vacacional) la afluencia fue de 66 mil 412 personas; es decir, lejos de atraer a más turistas al patrimonio cultural y arqueológico de la región, la afluencia a los sitios arqueológicos en esta entidad se redujó aproximadamente 33% en un sólo año.
La mayor caída de la afluencia de visitantes en zonas arqueológicas la presentó Tulum, un municipio que, junto con el municipio colindante de Felipe Carrillo Puerto, integran dos hoteles, un aeropuerto internacional, el llamado Parque del Jaguar y varias paradas del llamado “Tren Maya”, todo negocios de las empresas militares. En Tulum la afluencia a la zona arqueológica se redujo 45% en un sólo año. El propio “Tren Maya” también reportó una caída en su movimiento de pasajeros al pasar de 93 mil 247 en junio de 2025 a 71 mil 379 en junio de 2026, es decir, una reducción del 23%.
Estos datos reflejan que el gasto hecho por el Estado mexicano para financiar la construcción, operación y administración de megaproyectos, y la entrega de esas obras a las empresas militares, no se ha traducido en el logro de los objetivos que el propio gobierno se trazó: mayor crecimiento, desarrollo y competitividad. Tampoco están devolviendo beneficios económicos para las localidades en las que se alojan sus negocios ni para el resto del país que sigue aportando recursos públicos para estas empresas. Lo que se observa es un crecimiento económico desigual entre entidades, sectores y actividades, y que está lejos de contribuir de manera sostenida con desarrollo y bienestar para la población de esos territorios. Incluso es posible que esté ocurriendo un alejamiento del turismo en una región que vive de esta actividad económica y cuyas comunidades trabajan día a día para que ésta no sea bajo el modelo de turismo masivo ni de uno que se nombra comunitario pero que afecta a las propias economías regionales, locales y comunitarias.
Consecuencias negativas
Las afectaciones que ha traído el proceso de corporativización, integración e irrupción militar a las economías regionales, locales y comunitarias se expresan en las condiciones que posibilitan o no una vida digna y su disfrute en los territorios afectados.
Los megaproyectos construidos por instituciones militares y entregados a las empresas militares para su operación y administración, implicaron la llegada de miles de personas de otras entidades del país para trabajos construcción, administración y de servicios a territorios en los que, de por sí, ya había una presión por la escasez de servicios públicos (como agua, luz y transporte público).
De acuerdo con personas entrevistadas en las comunidades afectadas en la Península de Yucatán, durante la construcción de las obras militares, las personas se adaptaron paulatinamente a través de alternativas económicas vinculadas a la nueva dinámica de vida, como emplearse en los megaproyectos como bandereras, albañiles o personal de servicio (incluyendo limpieza y seguridad) con sueldos más altos que otros empleos en la zona pero sin prestaciones sociales efectivas. Otras estrategias fueron poner puestos de comida para alimentar a las personas trabajadoras de la construcción y al personal militar, y rentar hospedaje (aunque en algunos casos en condiciones de hacinamiento) para quienes venían de otros lugares del país para trabajar. Esto generó, de forma temporal, nuevos ingresos económicos para las personas y las familias de las comunidades pero éste no fue permanente y representó desafíos para otras personas cuyos negocios no dependían del llamado “Tren Maya”, que no podían ofrecer los mismos sueldos que las empresas militares y que se vieron orilladas a reducir horarios laborales o días de servicio para no perder a su personal.
Animadas por la promesa gubernamental de que el llamado "Tren Maya" y los hoteles militares, y el turismo en general, traerían un desarrollo económico nunca antes visto en la región, las personas en las comunidades empezaron a construir más habitaciones y casas, lo implicó que muchas familias adquirieran deudas y que los costos de alimentación, vivienda y transporte se elevaran o, incluso, se duplicaran. La dinámica duró mientras los megaproyectos estuvieron en construcción pero conforme estos quedaron terminados, la Sedena y sus empresas iniciaron despidos masivos, especialmente del personal vinculado con la construcción, dejaron de rentar los espacios en la que pusieron infraestructura temporal y la demanda de servicios decayó. Lo que venía después de la ejecución de la obra, según la promesa gubernamental, sería la llegada de millones de turistas a la región y una demanda turística sin precedentes pero eso hasta ahora no pasóLIX.
Las promesas no cumplidas de la narrativa oficial tuvieron impactos significativos en las decisiones económicas de las personas, quienes aún padecen sus estragos. Habitantes de Xpujil y de Felipe Carrillo Puerto, dos de las localidades impactadas por estos megaproyectos, aseguraron que la mayoría de las nuevas construcciones que personas de la comunidad hicieron para hospedaje del turismo ahora están vacías, los elevados costos de comida y renta de vivienda nunca regresaron a los anteriores y el desempleo (o la contratación de personal con sueldos más bajos) creció.
Consecuencias negativas
El proceso de corporativización, integración e irrupción militar, y su continuidad y expansión, no puede explicarse sin una lógica de explotación de personas, del patrimonio cultural de las comunidades, de animales no humanos y de otros elementos del resto de la naturaleza.
Las empresas militares emplean en sus unidades de negocio principalmente a personas en contexto y condición de vulnerabilidad, particularmente mujeres, personas jóvenes, adultas mayores o migrantes, para la realización de actividades de construcción y de servicio o promoción turística, a quienes, de acuerdo con testimonios y denuncias públicas documentadas en medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil, en algunos casos se les pide laborar más de ocho horas diarias, se les despide injustificadamenteLX (por lo que, al menos la empresa Tren Maya S.A de C.V, ya enfrenta juicios laboralesLXI), viven acoso y hostigamiento laboral y sexualLXII, no se les informa debidamente sobre quién les está contratando (si es la Sedena, alguna empresa militar o por subcontratación), reciben indicaciones tanto de personal militar como civil, se les exige “productividad” en mensajes escritos en las paredes de las unidades de negocio y laboran en entornos altamente estratificados; en el llamado Parque Uxmal, por ejemplo, el personal administrativo tiene hora y media de receso mientras que al personal operativo se le asigna sólo media hora.
Por otro lado, en los megaproyectos ferroviarios de pasajeros que construyen militares en el centro y norte del país, personas que conducen volquetes han denunciado públicamente el incumplimiento de pago y adeudos por parte de la SedenaLXIII. También se siguen registrando casos de muertes o lesiones de personas trabajadoras por presuntos riesgos de trabajo en obras militaresLXIV pero sin que la institución militar les reconozca como trabajadores propios, y personas trabajadoras en esos mismos megaproyectos ferroviarios han denunciado abusos y humillaciones por parte del personal militar que participa en su construcciónLXV.
Aunque no hay información oficial al respecto, varias personas habitantes en las localidades de la Península de Yucatán en las que hubo o hay presencia militar para la construcción, operación o administración de las obras militares, refirieron casos de violencia sexual, explotación sexual comercial, desaparición y exigencia de servidumbre por parte de elementos del Ejército en contra de mujeres adultas, jóvenes y niñas. Ello originó que las mujeres cambiaran sus dinámicas y actividades cotidianas, como las horas en las que se reúnen en los espacios públicos, así como sus horarios y medios de traslado y actividades recreativas. Esto podría replicarse en las comunidades en las que se construyen los nuevos megaproyectos ferroviarios en el centro y norte del país por el despliegue de decenas de miles de efectivos que ello implica.
La explotación que caracteriza la expansión de la corporativización, integración e irrupción militar también puede interpretarse a partir de la apropiación y mercantilización de los símbolos, la memoria, el lenguaje, las historias y todo el patrimonio cultural que hacen las empresas de las culturas de la región. Se documentó, por ejemplo, la utilización del patrimonio cultural material e inmaterial de los pueblos mayas peninsulares con fines comerciales sin haberles consultado ni obtenido su consentimiento previo sin ninguna pertinencia cultural. Ejemplo de ello son los nombres de las propias empresas militares "Tren Maya Tsiimin K'áak S.A de C.V." "Olmeca-Maya-Mexica", el logo del pretendido Kukulkán de Gafsacom S.A de C.V (o GMM), la simulación de glifos mayas en estructuras falsas en los accesos al Aeropuerto Internacional de Tulum "Felipe Carrillo Puerto", a sus hoteles y los bienes y servicios que ofrecen, como el "Ritual maya de bienvenida” y la "Choza Maya Spa” o el "Uxmito" en el Parque Nuevo Uxmal.
Las empresas militares publicitan sus servicios turísticos con mensajes como “ven a conocer el ‘mágico’ mundo maya", lo que, más que promover, exotiza a los pueblos mayas peninsulares. Además, en las estaciones del tren se exponen primero los símbolos, lemas y reconocimientos de la institución militar y sólo dentro de las estaciones o en lugares menos visibles se expone algún elemento de las culturas de la Península, pero sin explicarlas a profundidad ni diferenciarlas por sus particularidades.
Lo mismo ocurre con los animales no humanos a los que las empresas militares ponen en una condición de explotación y sumisión frente a los humanos y les usan en su publicidad y señalética. Ejemplo de ello es el denominado "Temayín", un jaguar considerado la "mascota" oficial del llamado "Tren Maya" que es utilizado como estrategia comercial pese a que la vida y entorno del jaguar es amenazado por las obras militares. Además, las empresas militares tienen en jaulas o "recintos", y para su exhibición, a animales en peligro de extinción (como el jaguar, el ocelote o el tigrillo) o sujetas a protección especial (como el venado cola blanca), esto ocurre en el Parque Nuevo Uxmal de Gafsacomm S.A de C.V (o GMM), el cual se enuncia como espacio de conservación pero donde los animales son expuestos al público con fines comerciales y, de acuerdo con el propio personal del parque, son sacados de sus hábitats para ser llevados de una unidad de negocio a otra.
Los propios territorios han sido también acaparados, apropiados y despojados por las empresas militares principalmente mediante decretos de expropiación de tierras. Estos territorios son ocupados no sólo para las diversas unidades de negocios sino también para la infraestructura administrativa que requieren para ampliarse corporativamente y para uso exclusivo del Ejército Mexicano o la GN por medio de destacamentos, unidades habitacionales (algunas con características de vivienda vacacional) y casas de descanso para militares en retiro.
Consecuencias negativas
El proceso de corporativización, integración e irrupción militar se mantiene y trae consigo distintas formas de violencia. Una modalidad clave es la violencia institucional que ejercen autoridades a través de actos y omisiones que afectan los derechos de las personas. Ésta se manifiesta, por ejemplo, mediante la manipulación de la información y una distorsión de la realidad por la brecha entre lo que se cree y lo que se observa, entre lo que dicen las autoridades y lo que ocurre en los territorios.
Distintas instancias públicas no han dado información objetiva y completa sobre qué actividades económicas realizan las empresas militares, todos los sectores en los que están interesadas y sus impactos ambientales, culturales, económicos y sociales. Cuando las personas y comunidades han cuestionado la actuación de las empresas e instituciones militares, el gobierno responde con represión, intimidación, desplazamiento, engaños y otras expresiones de la violencia institucional. Por ejemplo, una prestadora de servicios turísticos en Tulum dijo que cuando inició la construcción del Parque del Jaguar todas las personas que ofrecían información turística en la vialidad principal fueron desalojadas por la fuerza por parte de la GN, quien les amenazó de acusarles de narcotráfico si no accedían a quitarse. Esta mujer, joven, asegura que tras estos hechos perdió su negocio, tuvo que desplazarse a vivir a otro lugar y ahora que regresó a Tulum trabaja como promotora turística para otra persona.
La información sobre las empresas militares sigue siendo difusa, ambigua, incompleta, falsa o engañosa. Por ejemplo, lo militar es visible y prevalece en los negocios de las empresas militares (placas, logos, colores, personal, vehículos, etc.); sin embargo, al preguntar, las personas que dan servicio a clientes en sus unidades de negocio, aseguran que "no tiene nada que ver con la Sedena" sino que es un "corporativo". Aunque megaproyectos como el llamado "Tren Maya", el Museo de los Ferrocarriles o los parques del Jaguar y Nuevo Uxmal se anuncian como una experiencia turística, hay militares, vestidos de civiles, vigilando, controlando, disciplinando y castigando la conducta de las personas civiles a través de la observación directa o videograbada, el acecho a las conversaciones mediante transmisores-receptores portátiles, y el interrogatorio sobre la procedencia, profesión, duración de la visita y otros datos personales.
A pesar de que el gobierno federal, estatal y las instituciones militares en particular niegan las violaciones a los derechos humanos que ha implicado este proceso, el personal de las empresas militares, o quienes están en sus instalaciones, afirman que ellas son las que están bajo ataque y son "difamadas", que se da "mala información" o que se les "tira tierra", y cuestionan, obstaculizan o prohíben que se tomen fotos o videos y restringen el espacio cívico.
En una vista a la zona arqueológica de Chichen Itzá, una mujer que se identificó como trabajadora del INAH cuestionó de forma intimidante que se tomaran fotografías del espacio que sería destinado a las personas artesanas y, al explicar su versión del conflicto, dijo que las personas artesanas acosaban al turismo y que las y los visitantes buscaban una experiencia tranquila y en silencio. También dijo que las personas artesanas eran problemáticas y que no querían resolver el conflicto. Por su parte, personas artesanas que laboran dentro de la zona arqueológica explicaron que la venta de artesanías es una práctica histórica, que las personas turistas no se han manifestado en contra de ellas sino que les brindan su respaldo y que en las reuniones con las autoridades, elementos militares les amedrentan y provocan para iniciar una confrontación violenta en la que no han caído. Las personas artesanas también refirieron que la Sedena mantiene una presencia constante, pero camuflada de civil, al interior de la zona arqueológica y que personal de la GN o del Ejército realizan tres rondines al día. En una visita los días posteriores a una confrontación de las autoridades con la comunidad se constató que un helicóptero de la Sedena sobrevuela el sitio.
En los accesos y dentro del Parque del Juagar se observó el uso de elementos de la GN para limitar el ingreso y el libre tránsito hacia las playas públicas, también se identificó que este personal resguarda y vigila todo el parque. Se identificó que incluso quienes prestan un servicio médico por parte de Gafsacomm S.A de C.V (o GMM) comparten y transmiten una narrativa institucional en la que se acusa a las personas locales de propiciar entornos del crimen organizado y no respetar el medio ambiente. Además, se enfatizó que las instituciones militares llegaron a “ordenar” y “pacificar” el lugar.
Un trabajador de un restaurante dentro del Parque del Jaguar afirmó que elementos militares amenazan a quienes viven y laboran ahí de que si no aceptan los megaproyectos y los negocios de las empresas militares, las instituciones de seguridad, como la GN, se irán y dejarán a la población a expensas del crimen organizado.
Es de destacar que en la Península de Yucatán, las instituciones militares comprometieron mejoras en las comunidades a cambio de que éstas contribuyeran a la realización de los megaproyectos. Esto constituye una forma de violencia institucional porque la provisión de obras y servicios públicos es una obligación de los gobiernos y no una dádiva compensatoria ni una palanca de presión. Algunas de estas obras, además, no se cumplieron o, lo que se hizo, no resolvió los problemas de las comunidades. Este es el caso de Xpujil, Campeche, donde históricamente se padece de una importante escasez de agua y donde se prometió la modernización de un acueducto (a cargo de la Sedena) a cambio de que respaldaran la construcción del llamado “Tren Maya”; aunque el acueducto fue inaugurado desde enero de 2024LXVI, la población asegura que hasta ahora permanece sin agua y que el acueducto presenta fallas, mientras el hotel de las empresas militares en esa región tiene dos albercas y las pipas militares extraen agua de las propias localidades, como Zoh Laguna o el Ejido 20 de noviembre.
Además, en el caso de los nuevos proyectos ferroviarios, personas ejidatarias y comunidades denunciaron públicamente que la Sedena tampoco ha cumplido con sus compromisos. Por ejemplo, en Tizayuca, Estado de México, personas pertenecientes a la comunidad de Huitzilá protestaronLXVII en la obra del Tren México-Pachuca para denunciar diversas afectaciones, como contaminación ambiental y auditiva por el uso de maquinaria pesada en la madrugada, grietas en viviendas por vibraciones, falta de pagos en predios afectados y la falta de diálogo con los responsables del proyecto. También dijeron que elementos militares son “déspotas” o groseros cuando personas de la población les cuestionan sobre el megaproyecto. En respuesta a ellas, el general Ricardo Vallejo Suárez, comandante del AIFA, pidió en la conferencia de la Presidencia de la República a las comunidades afectadas cooperar y apoyar al Ejército para acelerar la construcción de las obras ferroviariasLXVIII.
Consecuencias negativas
El proceso de corporativización, integración militar impacta y transforma la dinámica social debilitando las relaciones de confianza, las interacciones significativas, la percepción de habitar en entornos seguros, el sentido de pertenencia y las posibilidades de participación y organización colectiva entre las personas que habitan o transitan en los territorios afectados.
Este proceso debilita la dinámica comunitaria a partir de la presencia, ocupación y actuación de las fuerzas armadas de manera vigilante, disciplinante y con fines de control en los territorios. De acuerdo con personas entrevistadas en las comunidades afectadas en la Península de Yucatán, la presencia de personal militar transformó por completo sus dinámicas de vida y generó, en palabras de un habitante de Xpujil que trabajaba en Becán, “un disturbio social”.
La institución militar a cargo de la construcción del llamado “Tren Maya” y los hoteles de Gafsacomm S.A de C.V se instaló en localidades pequeñas de forma permanente o provisional,aunque por períodos de más de un año e incluso después de haber terminado la ejecución de las obras. Zonificaron y tomaron espacios públicos importantes de las comunidades, como canchas y mercados, para sus actividades exclusivas, impidiendo el paso al resto de las y los habitantes. De acuerdo con las personas consultadas, aumentó la venta y el consumo de alcohol, especialmente los días de pago y en los lugares cercanos a las instalaciones militares, se iniciaron conflictos entre personas de la comunidad y personal castrense o entre integrantes de la propia comunidad, se propiciaron vínculos abusivos (con amplias diferencia de edad, de poder y con características de servidumbre o explotación sexual) entre personal militar y mujeres de la comunidad, y en general se generó una percepción de mayor inseguridad, violencia y desconfianza.
Además, hay varios testimonios y notas periodísticas que aseguran que con la llegada de las FFAA, en el contexto de los megaproyectos, también llegó el crimen organizado a territorios en los que antes no estaba. Esta situación ha provocado que se dejen de realizar, o se deje de asistir, a fiestas de las comunidades mediante las cuales se preserva y transmite la memoria, la ancestralidad y la cosmovisión de los pueblos, o incluso, como aseguran personas de comunidades afectadas, que algunas de estas celebraciones sean financiadas por facciones de los cárteles.
Bajo la presencia militar también incrementó la desaparición de personas, lo que en varios casos, de acuerdo con testimonios de habitantes, podría asociarse a rondines o retenes militares. En Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, por ejemplo, las personas entrevistadas refirieron que tras la llegada de los militares para la construcción de los megaproyectos se identificó un aumento en el enganchamiento de hombres jóvenes, sobre todo habitantes de localidades pobres, para la venta y consumo de drogas, con lo que vino un aumento en la desaparición de personas. De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO)LXIX, entre el 16 de diciembre de 2018 (año de arranque de la construcción del llamado “Tren Maya”) y el 15 de septiembre de 2026 se reportaron en ese municipio un total 114 personas como desaparecidas o no localizadas, de las cuales 81 permanecen en esa condición, la gran mayoría hombres. De acuerdo con los datos oficiales, el reporte de personas desaparecidas ha aumentado año con año pero en 2025, cuando inauguraron los hoteles de las empresas militares y otros de sus negocios en la región, la cifra se disparó al pasar a 37 personas desaparecidas en sólo ese año. Las personas de las comunidades también refirieron la existencia de fosas clandestinas en las que familiares de las personas desaparecidas buscan a sus seres queridos.
Las personas entrevistadas aseguraron, además, que han aumentado delitos como la extorsión (principalmente en retenes carreteros), el feminicidio y otros. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad PúblicaLXX, Benito Juárez, en Quintana Roo, Tapachula en de Chiapas, Centro en Tabasco y Mérida en Yucatán –lugares con uno o más megaproyectos de las empresas militares– están en la lista de los 20 municipios con más casos de feminicidio, por cada 100 mil habitantes, cometidos entre enero y julio de 2026.
Igualmente, la percepción de inseguridad aumentó desde que inició la construcción de los megaproyectos de las empresas militares. Por ejemplo, según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), en Campeche la inseguridad pasó de ser el principal problema para 49.8% de las personas mayores de 18 años en 2018 a serlo para 58.2% de la población en 2025. La percepción de inseguridad en la entidad pasó de 57.8% a 68.9% en el mismo periodo.LXXI. En Chiapas, la inseguridad como problema principal pasó de 40.5% en 2018 a 53.2% en 2025; y la percepción de inseguridad en la entidad pasó de 71.4% a 74.0% en el mismo periodo (aunque en 2024 tuvo su máximo histórico en 77.5%)LXXII. En Quintana Roo la inseguridad como problema principal pasó de 68.1% en 2018 a 70.5% en 2025, mientras que la percepción de inseguridad pasó de 73.3% a 80.3% en el mismo periodoLXXIII. En Tabasco la inseguridad como principal problema pasó de 67.4% en 2018 a 70.7% en 2025, mientras que la percepción de inseguridad bajó ligeramente de 91.95 a 89.8% pero permanece en niveles sumamente altosLXXIV En Yucatán, la inseguridad como principal problema pasó de 45.3% en 2018 a 53% en 2025 mientras que la percepción de inseguridad pasó de 32.5% a 39.6% durante el mismo periodoLXXV. Estos son los estados que actualmente concentran el mayor número de megaproyectos o unidades de negocio a cargo de las empresas militares.
La incidencia delictiva oficial no refleja la dimensión real de estas problemáticas porque las personas tienen miedo fundado a denunciar los delitos ante la posible colusión entre autoridades y delincuentes.
El hostigamiento, la estigmatización y la criminalización de personas defensoras del territorio y el amedrentamiento en contra de sus organizaciones o colectivos, aunado a las divisiones y tensiones al interior de los mismos que se ha generado por esos factores y en general por la reducción del espacio cívico que posibilita la libertad de expresión, asociación, reunión y manifestación, también ha fragmentado o fracturado procesos participativos y organizativos de y en las propias comunidades.
“Mucha gente no dimensiona el que una empresa de gobierno haya construido en un patrimonio mundial, el primero nombrado en México.”
empresas militares existen, adscritas a la Sedena
Hasta agosto de 2026
del territorio nacional ocupan las empresas militares
“Vamos a manifestarnos al Hotel Calakmul pero nosotros estamos conscientes de que allá hay un cuartel, metralletas y todo, y que están resguardando el hotel. No es fácil ir allá, hacer una manifestación. Amárrate allá, párate y tienes que dar la vida.”
registros de marca solicitados por las empresas militares
De mayo a agosto de 2026
“La verdad me preocupa porque si esto sigue así, tengo que cerrar el restaurante y me tengo que ir de aquí. Si yo aquí no gano, me tengo que mover y no me quiero mover. Tengo aquí mi casa”
“Preocupa el tema del dinero porque aunque estén diciendo que tenemos mucho progreso, la verdad es que no, y todo lo que subió no bajó”
El proceso de corporativización, integración e irrupción militar ya cubre al menos 75% de los estados en México, continúa en los territorios en los que inició, y se expande a otras regiones dentro del país y más allá de las fronteras. Prospectivamente, se presentan los ejemplos de Puebla, Ciudad de México y Centroamérica para ilustrar lo que podría ocurrir a partir de los indicios con los que se cuenta.
En Puebla, Gafsacomm S.A. de C.V. (GMM) va a modernizar, ampliar y equipar el Aeropuerto Internacional “Hermanos Serdán”, para lo cual firmó un acuerdo de colaboración con el gobierno del estado. LXXVI Los trabajos incluyen la ampliación de la terminal aérea para duplicar su capacidad de atención; la remodelación de salas de espera, áreas de equipaje, sanitarios, espacios comerciales y los sistemas tecnológicos y de seguridad; y la extensión del estacionamiento. También se contempla un distrito aeroportuario comercial en un terreno de 15 mil metros cuadrados, con tiendas, negocios, restaurantes, servicios y un hotel; el ensanche de la autopista hasta la carretera federal Huejotzingo-Cholula y una ciclovía hacia Amozoc; así como una estrategia de turismo comunitario. LXXVII Además, los gobiernos federal y estatal anunciaron, respectivamente, el tren de pasajeros Ciudad de México-Puebla-Veracruz y la conexión del Aeropuerto Internacional de Puebla con el AIFA, de otra de las empresas militares.
La corporativización, integración e irrupción militar se va a expandir en la Ciudad de México a través de la conexión de la terminal Buenavista con los nuevos trenes de pasajeros hacia el AIFA, Pachuca y Querétaro, a cargo de las empresas militares.
Además, el proceso de corporativización, integración e irrupción militar podría expandirse incluso hacia Centroamérica. En agosto de 2025, México, Guatemala y Belice firmaron la Declaración de Calakmul LXXIX para crear el Corredor Biocultural Gran Selva Maya (Corredor Biocultural), cuyo objetivo es “fortalecer la cooperación ambiental en materia de conservación, continuidad e integridad ecológica de ecosistemas, como selvas tropicales bajas, medianas y altas, petenes y manglares.” LXXX
El mismo día que se anunció la firma de ese acuerdo en Calakmul, Campeche, se llevó a cabo un encuentro binacional entre México y Guatemala, en Las Flores, Petén. En dicho encuentro, el presidente guatemalteco, Arévalo de León, informó la iniciativa de México de crear interconexiones ferroviarias entre ambos países al extender el llamado “Tren Maya” desde Belice hasta Guatemala, y conectar la línea K del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT) con Tecún Umán, Guatemala, LXXXI esto último como prioridad bilateral para el 2027. LXXXII En abril de 2025, la presidenta Sheinbaum Pardo informó que Arévalo de León no quiso que el llamado “Tren Maya” entrara por el Petén por ser una selva protegida, por lo que se considera hacerlo por Belice y baje a Guatemala LXXXIII. No obstante, en el mismo encuentro binacional de agosto de 2025, el presidente guatemalteco declaró que el “Tren Maya” es una solución de desarrollo que no se contrapone sino que fortalece un modelo de desarrollo sostenible que protege el patrimonio biológico, natural y cultural del país LXXXIV. Por su parte, la mandataria mexicana aseveró que dicho megaproyecto es un éxito, que visualiza e integra a comunidades que habían estado olvidadas y que posibilita el desarrollo comunitario por las obras asociadas que se construyeron LXXXV. La presidenta también planteó establecer un Polo de Desarrollo para el Bienestar de los tres países, relacionado con las interconexiones ferroviarias LXXXVI. De esas declaraciones, CCIS advierte que hacen una alineación discursiva entre los megaproyectos, el cuidado del medio ambiente y el desarrollo y bienestar de las comunidades; sin embargo, la evidencia obtenida por la presente iniciativa muestra que en los hechos los megaproyectos no han sido compatibles con el cuidado del medio ambiente ni con el desarrollo y bienestar de las comunidades.
Estas decisiones de los tres gobiernos se han tomado sin respetar, proteger, garantizar, y promover el derecho a la información y a la participación de quienes habitan y transitan en los territorios, ni el derecho colectivo de los pueblos originarios en la región ––no sólo Mayas–– a la libre determinación y autonomía LXXXVII. Sus impactos pueden ser aún más significativos si expanden, a través del llamado “Tren Maya”, el proceso de corporativización, integración e irrupción militar hacia Centroamérica. El llamado “Tren Maya” y el CIIT están conectados entre sí y con otras unidades de negocio de las empresas militares, por lo que su ampliación extiende al menos uno de sus negocios extraterritorialmente.
No se ha dicho públicamente que las empresas militares se involucrarán en el Corredor Biocultural ni que las interconexiones ferroviarias sean parte de la Declaración de Calakmul pero la comunicación política trinacional vincula ambas agendas. Durante la firma de la Declaración de Calakmul y en el encuentro binacional, la presidenta Sheinbaum Pardo mencionó explícitamente los megaproyectos ferroviarios y los hoteles de las empresas militares. Posteriormente, la presidenta afirmó que México no construirá los trenes en Belice o Guatemala a menos que esos países se lo pidan y haya un convenio LXXXVIII. Considerando que los nuevos proyectos ferroviarios que se ejecutan en México son construidos por instituciones militares y quedarán a cargo de las empresas militares, si algún país vecino le pide al nuestro apoyo para construir los proyectos ferroviarios, no se puede descartar la posibilidad de que éstos se entreguen, como se ha hecho, a las instituciones y empresas militares mexicanas.
Además, la Declaración de Calakmul contempla un Plan de Acción y un plan de inversiones a cargo de un Consejo de Autoridades de Áreas Protegidas. Aparte contempla un Grupo Trinacional de Apoyo, sin capacidad de decisión, entre cuyos integrantes no se contempla invitar a los propios pueblos y comunidades y, con respecto a organizaciones sociales y ambientales, sólo a aquéllas que compartan la visión del Corredor. XC Asimismo, en ese acuerdo se invita a la comunidad internacional a aumentar y reorientar sus contribuciones y apoyar acciones, proyectos y programas de cooperación para el desarrollo inclusivo y sostenible y se prevé infraestructura pública y privada consecuente con la conservación. XCI Para CCIS, estos son indicios de que el Corredor Biocultural podría no ser meramente ambiental. Ello adquiere mayor relevancia ante la tendencia de instituciones financieras internacionales, como el Grupo BID, de establecer corredores regionales ––como Amazonía Siempre, Conexión Sur y ONE Caribbean––, en los que convergen distintos megaproyectos logísticos e industriales en territorios protegidos o que son hábitats críticos. XCII
Con estos antecedentes, CCIS había anticipado que el Corredor Biocultural podría relacionarse con ese tipo de corredores o convertirse en uno de ellos. En agosto de 2026 se confirmó que Semarnat, a través de la Conanp, solicitó al BID una cooperación técnica regional para apoyar la implementación del Corredor Biocultural. XCIII La operación, por $400,000 dólares no reembolsables, fue aprobada en septiembre de 2026 y forma parte de la cartera de “América en el Centro”, un cuarto programa regional del Grupo BID que abarca Centroamérica, Panamá, República Dominicana y México, en algunas actividades. Los pilares estratégicos de este programa regional incluyen la movilización de la carga e infraestructura transfronteriza, la transmisión e interconexión energética, la productividad agrícola, la capacitación laboral y habilidades digitales y las capacidades institucionales y regulatorias; no la gobernanza ambiental. La operación relativa al Corredor Biocultural, por tanto, se financia bajo un programa orientado a corredores logísticos e industriales que, además, coincide con productos o servicios para los que AIFA S.A. de C.V., Gafsacomm S.A. de C.V. y Tren Maya S.A. de C.V. han hecho varias solicitudes de registro de marca, particularmente, de transporte, embalaje y almacenamiento de mercancías.
Además de esta cooperación técnica, existen inversiones de instituciones financieras internacionales relacionadas con las regiones y sectores en los que operan las empresas militares, lo que aumenta la probabilidad de que estas instituciones tengan una relación con el proceso de corporativización, integración e irrupción militar que está por venir y, en concreto, que financien o beneficien las actividades de las empresas militares. En la región de la “Gran Selva Maya”, por ejemplo, se concentran inversiones europeas, como las del Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), el Banco de Desarrollo KfW, el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (SICA), la Agencia Alemana de Cooperación Internacional GIZ y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM). Estos recursos financian iniciativas vinculadas con el Corredor Biocultural, como el proyecto Selva Maya de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). XCIV También hay involucramiento de empresas alemanas, como DB engineering & consulting, XCV cuyas acciones dependen de Deutsche Bahn AG, una compañía ferroviaria estatal alemana, parte de un consorcio que asesoró técnicamente, por varios años, al llamado “Tren Maya”. XCVI
Igualmente, hay varias empresas e inversionistas chinos interesados en Puerto Chiapas, al que llega un ramal de la misma línea ferroviaria del CIIT que cruzará a Guatemala. Entre esas empresas está China Harbour Engineering Company (subsidiaria de China Communications Construction Company (CCCC) está involucrada en la construcción del llamado “Tren Maya” con el Consorcio Mota Engil), XCVII presente en la presentación en 2023 de la propuesta de construir una terminal portuaria remota XCVIII para embarcaciones de gran calado que contribuiría a ampliar la línea de negocio de exportación de granel mineral, como el titanio, la ilmelita y el bario hacia China; y la comitiva vinculada con la Gran Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao que presentó en 2026 una carta de intención de concesión para crear un parque industrial de manufactura de electromovilidad en uno de los Polos de Desarrollo de Tapachula. XCIX La cadena de valor y suministro de la electromovilidad tiene una relación con las empresas militares, por ejemplo, porque éstas utilizan vehículos eléctricos en varias de sus unidades de negocios, (incluso restringen el libre tránsito si no se hacen en ellos) y porque una empresa estatal china CRRC Zhuzhou Locomotive, suministra trenes eléctricos para la ruta México-Pachuca.
Las empresas militares y la Sedena, en la que están agrupadas, han anunciado que ya realizan actividades de conservación, protección y restauración ambiental en esas las zonas en las que operan. Bajo la promesa del cuidado al medio ambiente ––y en el marco de agendas como la de cambio climático, biodiversidad y transición energética––, el financiamiento de instituciones financieras internacionales podría avivar la continuación y expansión de la corporativización, integración e irrupción militar y la multiplicación y diversificación de sus megaproyectos, unidades, infraestructura y actividades, incluso en territorios protegidos.
Quienes con sus actos y omisiones han posibilitado el proceso de corporativización, integración e irrupción militar deben detenerse y evitar que se expanda y continúe.
El Estado mexicano es el rector del desarrollo nacional. Ello implica que con lo que haga y deje de hacer debe fortalecer la soberanía nacional y el régimen democrático, redistribuir el ingreso y la riqueza, y propiciar el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad. Privilegiar a empresas militares mientras se discrimina a los agentes económicos regionales, locales y comunitarios no es la vía para lograrlo. La connivencia por parte de integrantes del sector privado, financiero, de cooperación internacional y académico tampoco les permite contribuir a ese desarrollo.
Exigimos a las autoridades eliminar el privilegio militar y detener y revertir el proceso de corporativización, integración e irrupción militar; ejercer la división, independencia y control mutuo entre órdenes de gobierno y poderes de la unión en relación con los megaproyectos considerados como estratégicos y prioritarios; transparentar y rendir cuentas sobre las decisiones y los recursos públicos destinados a las empresas militares o a sus unidades de negocio y realizar y publicar una evaluación sobre su efectividad, eficacia y eficiencia; explicar y replegar a las instituciones y las empresas militares de los territorios afectados; examinar la legitimidad política y la legalidad en el ámbito administrativo y penal de las ventajas otorgadas a dichas empresas y fincar responsabilidades en caso de haberlas; así como prevenir, atender, investigar y sancionar los daños.
Las autoridades deben explorar mecanismos de justicia transicional y restaurativa que reconozcan a las víctimas directas e indirectas de la corporativización, integración e irrupción militar y que garanticen su acceso a la memoria, a la verdad, a la justicia, a la restitución o indemnización y a las garantías de no repetición; y redirigir las políticas, programas, recursos y esfuerzos que ahora concentran en las empresas militares hacia agentes económicos comunitarios, locales o regionales, con énfasis en prestadores de servicios, microempresas, cooperativas y proyectos de habitantes de las comunidades.
Exigimos a las autoridades observar cabalmente los principios pro persona, de progresividad y no regresividad en el contexto de los megaproyectos que planean, ejecutan y evalúan, y ejercer sus obligaciones y responsabilidades respecto de las propias empresas militares y de las demás empresas, instituciones financieras, cooperantes internacionales y universidades que les benefician.
Las autoridades deben respetar y garantizar el derecho de las personas, grupos, pueblos y comunidades a definir sus propias nociones de desarrollo y a preservar y reproducir sus propios modos y medios de vida, más allá y a pesar de los megaproyectos, así como problematizar, discutir y construir públicamente nuevos modelos de desarrollo.
Exigimos a las empresas públicas o privadas, nacionales o internacionales, ejercer su influencia para que se elimine el privilegio militar y se detenga y revierta el proceso de corporativización, integración e irrupción militar. Las empresas militares deben disolverse o liquidarse, mientras tanto, deben adoptar un compromiso y una política de derechos humanos, un proceso de debida diligencia y mecanismos de queja y reparación. No basta decir que respetan los derechos humanos, lo deben demostrar.
Las demás empresas, deben desvincular sus actividades empresariales de las empresas militares, sus megaproyectos y unidades de negocio y de las estrategias que las benefician, analizando su posible correlación empresarial, geográfica, sectorial o comercial con este proceso. Les exigimos a las empresas respetar los derechos humanos en sus actividades empresariales, evitar, causar o contribuir a causar consecuencias negativas sobre los derechos humanos y responder cuando ocurran, y prevenir o mitigar las que se vinculen directamente con las operaciones, productos o servicios de sus relaciones comerciales, como las empresas militares.
Las empresas deben acatar las responsabilidades que tienen en contextos de conflicto para los territorios afectados por la corporativización, integración e irrupción militar, lo que conlleva cumplir todas las leyes aplicables, respetar los derechos humanos cuando deban hacer frente a exigencias contrapuestas y considerar el riesgo de provocar o contribuir a provocar violaciones graves a derechos humanos, asegurándose de no agravar la situación.
Exigimos a las instituciones financieras ejercer su influencia sobre sus clientes (sean gobiernos, empresas o intermediarios financieros) para que se elimine el privilegio militar y se detenga y revierta el proceso de corporativización, integración e irrupción militar; desvincular sus operaciones de las empresas militares, sus megaproyectos, sus unidades de negocio y las estrategias que las benefician, analizando su posible correlación empresarial, geográfica, sectorial o comercial con este proceso.
Exigimos a las instituciones financieras que transparenten y rindan cuentas sobre sus decisiones y recursos destinados a las empresas militares y que realicen y publiquen una evaluación sobre su efectividad, eficacia y eficiencia. Las instituciones financieras deben incluir en su lista de exclusión las obras que sean construidas, administradas, operadas y/o mantenidas por las empresas militares o por sus relaciones comerciales; considerar la corporativización, integración e irrupción militar en su análisis de contexto, en la identificación y evaluación de riesgos e impactos y en la determinación de medidas de gestión; propiciar que se cree y mantenga un entorno propicio y seguro para el ejercicio de los derechos humanos; y proteger a las personas defensoras de y en los territorios ante represalias potenciales o reales por el proceso de corporativización, integración e irrupción militar so pretexto de los megaproyectos considerados como estratégicos o prioritarios.
Las instituciones financieras deben redirigir su financiamiento hacia agentes económicos comunitarios, locales o regionales ––con énfasis en prestadores de servicios, microempresas, cooperativas y proyectos de habitantes de las comunidades–– y adoptar medidas antidiscriminatorias frente a posibles barreras en el acceso al mismo. Exigimos a las instituciones financieras observar cabalmente los principios pro persona, de progresividad y no regresividad en el contexto de los megaproyectos que financian y considerar el riesgo de provocar o contribuir a provocar violaciones graves a derechos humanos, asegurándose de no agravar la situación.
Exigimos a las universidades ejercer su influencia con sus interlocutores para que se elimine el privilegio militar y se detenga y revierta el proceso de corporativización, integración e irrupción militar; rehuir que su posicionamiento o prestigio valide a las empresas militares, y desvincular sus cooperaciones, asistencias y proyectos de éstas y de las estrategias que las benefician; transparentar y rendir cuentas sobre sus decisiones y recursos destinados a las empresas militares, y realizar y publicar una evaluación sobre su efectividad, eficacia y eficiencia.
Las universidades deben fomentar el pensamiento crítico, analítico y reflexivo respecto del proceso de corporativización, integración e irrupción militar, de sus condiciones de posibilidad y de sus consecuencias e implicaciones; así como facilitar la libertad de expresión y manifestación de ideas, incluidas las de las víctimas directas e indirectas del proceso de corporativización, integración e irrupción militar.
Exigimos a las universidades que se abstengan de poner a la comunidad escolar al servicio de las empresas militares a través de prácticas profesionales, servicio social, retribución comunitaria o esquemas similares. Las universidades deben considerar la corporativización, integración e irrupción militar en su análisis de contexto y en las determinaciones que hagan sobre los asuntos públicos; propiciar que se cree y mantenga un entorno propicio y seguro para el ejercicio de los derechos humanos; y considerar el riesgo de provocar o contribuir a provocar violaciones graves a derechos humanos, asegurándose de no agravar la situación.
Exigimos a los cooperantes internacionales ejercer su influencia con sus contrapartes para que se elimine el privilegio militar y se detenga y revierta el proceso de corporativización, integración e irrupción militar; rehuir que su posicionamiento o prestigio valide a las empresas militares; desvincular sus cooperaciones, asistencias y proyectos de éstas y de las estrategias que las benefician; analizar su posible correlación con este proceso; transparentar y rendir cuentas sobre sus decisiones y recursos destinados a las empresas militares, y realizar y publicar una evaluación sobre su efectividad, eficacia y eficiencia.
Los cooperantes internacionales deben considerar la corporativización, integración e irrupción militar en su análisis de contexto y en las determinaciones que hacen sobre los asuntos públicos; propiciar que se cree y mantenga un entorno propicio y seguro para el ejercicio de los derechos humanos; y proteger a las personas defensoras de y en los territorios ante represalias potenciales o reales por el proceso de corporativización, integración e irrupción militar so pretexto de los megaproyectos considerados como estratégicos o prioritarios. Los cooperantes internacionales deben considerar el riesgo de provocar o contribuir a provocar violaciones graves a derechos humanos, asegurándose de no agravar la situación.

Ante la expansión y continuidad del proceso de corporativización, integración e irrupción militar, quienes habitan y transitan en los territorios afectados tienen derecho a cuestionar lo que ocurre, a exigir que se detenga y revierta, y a defender su dignidad y la del resto de la naturaleza.
Así lo han venido haciendo las personas afectadas desde una multiplicidad de estrategias, algunas comunes entre comunidades y otras específicas. Entre las estrategias que se han documentado está la de reunirse para conversar y compartir información sobre lo que se observa, cómo se vive y lo que se siente a partir de la llegada de los megaproyectos a cargo de las empresas militares, para ello también se utilizan las redes sociales y grupos de Whatsapp.
Las personas que habitan los territorios perjudicados hacen red. Han conformado nuevos consejos, comités o colectivos para mantenerse en la defensa de sus derechos y territorios, algunos de los cuales lo hacen a través de expresiones artísticas, culturales o lúdicas. Además, no han dejado de manifestarse y de protestar por lo que conlleva la interacción entre civiles y militares para su día a día, aunque tengan que hacerlo adoptando ciertas medidas de seguridad. También apelan y construyen distintas formas de autonomía; problematizan conductas o prácticas al interior de los propios procesos colectivos, discuten sobre cómo cuidarse a sí mismas y entre ellas y reorientan la mirada hacia las formas propias de entender y de conservar el territorio.
Personas artesanas, trabajadoras de la construcción, microempresarias, cooperativistas y prestadoras de servicios turísticos locales también se han organizado en la defensa de sus derechos humanos económicos. Las personas prestadoras de servicios turísticos locales en particular han acordado movilizarse para exigir información y soluciones ante los privilegios que les permiten a las empresas militares operar en lugares y bajo prácticas que para ellas están negadas o restringidas.
Personas ejidatarias también discuten y reflexionan sobre las implicaciones que han tenido ciertos programas sociales en sus territorios, que se han utilizado para habilitar la aceptación de los megaproyectos de las empresas militares, y toman decisiones para evitar su control a través del uso de sus tierras.
Familiares de personas jóvenes desaparecidas colectivizan el dolor, colocan fichas que llenan los muros de las Fiscalías y les buscan con vida dentro y fuera de sus localidades. Quienes están en contacto con personas turistas, les sensibilizan al difundir lo que está ocurriendo con las empresas militares y sus megaproyectos y las implicaciones que tienen para ellas, sus familias y las comunidades en general.
Quienes habitan en los territorios afectados observan de manera activa y crítica todo lo que ocurre y cómo se van modificando, transformando, ocupando y despojando.
Las personas, grupos, pueblos y comunidades afectadas por la corporativización, la integración y la irrupción militar no dejan de imaginar, probar, explorar e implementar otras vías para movilizarse, organizarse, informarse, articularse y actuar; lo hacen incluso cuando reconocen el miedo o cuando optan por el silencio mientras encuentran y crean nuevas formas de acción política. Mientras, el resto de la naturaleza también lucha por recuperar su espacio, su tiempo, sus ciclos, sus relaciones y su verdor.
En CCIS, consideramos vital reconocer, acompañar y amplificar las voces y las estrategias de quienes defienden sus derechos y territorios, éstas son las que hacen que la vida en común sea más digna y más justa y que no sólo sea posible sino también disfrutable. Frente a todo ello, exigimos que esos procesos y sus protagonistas no sean estigmatizados, criminalizados, negados, minimizados ni violentados.
¿A qué vinieron? Militares en contexto de megaproyectos y sus implicaciones para la vida cotidiana y los derechos humanos es una iniciativa de Cohesión Comunitaria e Innovación Social A.C. Las autoras de la primera y segunda etapa son Suhayla Bazbaz Kuri y Angélica Jocelyn Soto Espinosa, y esas etapas son realizadas con el apoyo financiero y no financiero de la Campaña Defensores en el Desarrollo de la Coalición para los Derechos Humanos en el Desarrollo.
CCIS agradece a cada una de las personas que colaboraron en esta iniciativa compartiendo sus experiencias, saberes, perspectivas, vivencias y sentires, algunas han optado por ser nombradas y otras han decidido permanecer anónimas por razones de seguridad. A todas, gracias. Para esta segunda etapa, las personas que decidieron ser nombradas como colaboradoras son: Enrique Rodríguez Córdova, Wilma Esquivel Pat, Sheila Elizabeth Solís Fernández, Berenice Figueroa Nahuath y Tatnia Saharaim Ramos Fernández. Queremos compartir, reconocer y visibilizar sus aportaciones porque contribuyen a la construcción colectiva de conocimiento.
También agradecemos a Nerea Barbasamper, Jennifer Goff y Angelina Alrasihi por su colaboración para la investigación financiera.
Identidad visual y diseño web Belén Quiros.
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