La irrupción militar también supone que militares toman de manera momentánea, temporal o permanente, sitios o lugares que son estratégicos para la memoria y para la reproducción de la vida cotidiana de las personas en las comunidades, tales como mercados, escuelas, fruterías, papelerías, gasolineras, tiendas de abasto, museos, carreteras, zonas arqueológicas y sitios ceremoniales.
Un ejemplo de ello es en Felipe Carrillo Puerto, donde los elementos militares se ubican en la laguna, la Casa de Cultura, el mercado y la plaza pública, espacios de esparcimiento, encuentro y organización de la población local. En Xpujil, Calakmul también se vio a militares en guardia, armados, afuera de papelerías y fruterías.
“No he venido al museo, lo vi todo alucinante en las imágenes cuando vino López Obrador, que fue cuando lo inauguraron, porque todavía estoy enojada. No quiero venir. Por ejemplo, el parque para nosotros, nuestra niñez y nuestra juventud, el parque tenía otra estructura, eran esas estructuras donde te invita a dar vueltas para que te encontraras en sentido contrario pero era una dinámica que teníamos, tenía más árboles, tenía más vegetación y un montón de lugares para sentarse. Y ahora ya no es un lugar para estar y hay un militar mirando desde el museo.” (Mujer maya joven, Felipe Carrillo Puerto)
“El mercado era un espacio para socializar porque veía a la gente los sábados y domingos sentados mirando todo el carril. Aunque solo se iban a comer un chicharrón o un elote o su empanada, estaban ahí y se llenaban esas banquitas llenas de árboles. Y ya no, ya no hay nada. (Mujer maya macehual, Felipe Carrillo Puerto)
“Desde que están los militares yo creo que hemos perdido espacios públicos. Sentimos que ya no podemos estar ahí sentadas por horas, que era lo que hacíamos cuando salíamos. No podemos porque nos sentimos vigilados.” (Mujer joven maya, Felipe Carrillo Puerto)